La figura de “Fini” Lanusse ha vuelto a cobrar protagonismo en los últimos días, pero esta vez no solo por su presencia en las redes sociales, donde compartió un video de karaoke junto a amigos, sino por el peso de la situación judicial que enfrenta. En un segundo video, Lanusse se refirió a su proceso legal y expresó su confianza en que se esclarecerá su situación. Sin embargo, la realidad es que su futuro en el ámbito judicial pende de un hilo, ya que la audiencia de apelación está programada para el mes próximo, donde deberá comparecer ante la Sala V de la Cámara Criminal y Correccional, junto a su ex jefe, Hernán Roberto Boveri.
La causa que involucra a Lanusse y Boveri es de gran relevancia, ya que se centra en el robo de propofol en el Hospital Italiano, donde ambos profesionales trabajaban. El 10 de abril, el juez Javier Sánchez Sarmiento decidió procesarlos por defraudación mediante administración fraudulenta, un delito que ha generado gran conmoción en el ámbito de la salud. En este marco, Boveri, como superior de Lanusse, fue embargado por 70 millones de pesos, mientras que Lanusse enfrenta un embargo de 30 millones.
En la próxima audiencia, las defensas de Boveri y Lanusse expondrán sus argumentos ante un tribunal compuesto por los magistrados Rodolfo Pociello Argerich, Mariano Scotto e Ignacio Rodríguez Varela. Además de discutir el procesamiento, se planteará la nulidad presentada por la defensa de Boveri. Este proceso no solo se limita a la discusión legal; también revela el oscuro entramado que rodea el uso indebido de sustancias anestésicas en el ámbito hospitalario.
Uno de los aspectos más intrigantes de la causa es el rumor de las “propofest”, eventos en los que se consumiría propofol de manera recreativa. Sin embargo, especialistas consultados advierten que tales eventos no son viables sin un equipo médico adecuado. El uso del propofol requiere un monitoreo constante de los signos vitales del paciente, lo que hace imposible su administración sin la presencia de un monitor de anestesia especializado. La falta de este equipo podría llevar a consecuencias fatales para la persona anestesiada.
El sensor BIS, conocido como índice biespectral, juega un papel crucial en este contexto. Este dispositivo, que consiste en una vincha de electrodos conectada a un monitor, permite medir las ondas cerebrales y está relacionado con la profundidad de la anestesia. En su procesamiento, Sánchez Sarmiento menciona que Lanusse y Boveri no solo sustrajeron propofol del Hospital Italiano, sino también equipos esenciales como los sensores BIS, que son vitales para la correcta administración de anestesia.
La investigación ha puesto al descubierto una serie de irregularidades dentro del Servicio de Anestesiología del Hospital Italiano, donde se alega que ambos médicos habrían utilizado el propofol y los monitores de manera indebida entre 2023 y 2026. La gravedad de estas acusaciones ha llevado a un amplio debate sobre la ética en la práctica médica y la responsabilidad de los profesionales de la salud en el manejo de medicamentos controlados. A medida que avanza el proceso judicial, el público sigue atento a los desarrollos de esta causa que no solo involucra a dos médicos, sino que también plantea interrogantes sobre la seguridad en los hospitales y el uso de sustancias anestésicas en contextos no autorizados.



