En un significativo avance hacia el cierre de la controvertida prisión de Rikers Island, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, inauguró recientemente una unidad de vivienda terapéutica en el hospital Bellevue. Este establecimiento fue creado para atender a reclusos con complejas necesidades médicas y cuenta con un total de 104 camas. Los servicios que se ofrecerán incluyen especialidades como oncología, cardiología y neurología, diseñados para pacientes que no requieren hospitalización, pero cuya atención en un entorno carcelario tradicional podría poner en riesgo su salud.
La decisión de abrir esta unidad se enmarca dentro de un plan más amplio que busca transformar la atención de salud en el sistema penitenciario de la ciudad. Mamdani afirmó que esta iniciativa representa un cambio radical en la manera en que Nueva York gestiona la atención a las personas encarceladas, dejando atrás un sistema que a menudo se caracteriza por la demora y el abandono. En su lugar, se busca implementar un enfoque basado en la dignidad, el acceso a servicios de calidad y la prevención de enfermedades.
El alcalde subrayó la importancia de esta inauguración, afirmando que la apertura de este centro clínico no es simplemente una promesa, sino un paso tangible hacia el cierre de Rikers Island. "Durante demasiado tiempo, quienes han tenido necesidades médicas graves han sido dejados a su suerte en un sistema que no fue diseñado para cuidarlos", declaró Mamdani. Este planteamiento se alinea con la ley aprobada por el Concejo Municipal en octubre de 2019, que establece como meta el cierre de Rikers para el año 2027, reemplazándola por cuatro prisiones más pequeñas y adecuadas.
La situación en Rikers ha sido crítica, con un alarmante número de muertes ocurridas en las cárceles de la ciudad. Durante la administración del anterior alcalde, Eric Adams, se reportaron 48 decesos en estos centros, de los cuales 15 se registraron en Rikers entre 2023 y 2025. Un informe del Instituto Vera también documentó que cinco personas perdieron la vida en 2024 y nueve en 2023, lo que resalta la urgencia de reformar el sistema penitenciario y garantizar una atención médica adecuada a los reclusos.
Por su parte, Stanley Richards, comisionado del Departamento de Corrección y exrecluso de Rikers, enfatizó la importancia de ofrecer atención médica de calidad a los internos. "Cuando las personas están bajo nuestro cuidado, es fundamental utilizar todos los recursos disponibles para satisfacer sus necesidades individuales con compasión y eficacia", subrayó Richards. Esta declaración indica un cambio de enfoque hacia un sistema que busca reintegrar a los internos a la sociedad con un apoyo adecuado.
La unidad inaugurada en Bellevue es solo el primer paso de una serie de iniciativas que la administración de Mamdani tiene en mente. Además de esta unidad, se planea la apertura de otras instalaciones en los hospitales de Woodhull y North Central Bronx, con 144 y 92 camas respectivamente. Estas nuevas unidades estarán enfocadas principalmente en pacientes que requieran atención de salud mental, lo que no solo ampliará el acceso a la atención médica, sino que también reforzará el plan de cierre definitivo de la prisión de Rikers Island, marcando un nuevo camino hacia una justicia más humana y centrada en la rehabilitación.
Este cambio en la política penitenciaria de Nueva York representa un paso hacia la modernización del sistema, donde la salud y el bienestar de los reclusos se colocan en el centro de la agenda pública. A medida que se implementan estas reformas, queda por ver cómo se transformará el panorama de la justicia penal en la ciudad y si se logrará mitigar los graves problemas que han afectado a Rikers Island durante décadas.



