En Bolivia, un creciente número de mujeres ha encontrado su lugar en el sector de la construcción, desafiando los prejuicios y desigualdades que históricamente han limitado su participación. Albañiles, pintoras, electricistas y fontaneras, estas profesionales han roto barreras en un ámbito que tradicionalmente se ha considerado masculino.

Martha Quispe, electricista y secretaria de Hacienda de la Asociación de Mujeres Constructoras de La Paz (Asomuc), comparte su experiencia y la de muchas de sus compañeras. "La mayoría somos madres solas que luchamos por nuestras familias. No es fácil encontrar empleo, y por eso es fundamental que se nos brinde apoyo y oportunidades", afirma Quispe, quien se adentró en este oficio por una necesidad personal tras un episodio doloroso en su vida.

Sin embargo, la lucha no se limita a conseguir trabajo. Las mujeres en la construcción enfrentan desafíos adicionales, como la disparidad salarial y la falta de instalaciones adecuadas. Quispe destaca la importancia de contar con espacios como baños y vestuarios diferenciados. Aunque el camino es complicado, la determinación de estas mujeres está cambiando la narrativa en un sector donde solo el 4,5% de la fuerza laboral está compuesta por mujeres, según un informe de la OIT.