En la vida de muchos adultos mayores, un simple movimiento de cola o un suave ronroneo se convierte en un motivo para levantarse cada mañana. Sin embargo, una nueva investigación revela que, a pesar del fuerte lazo emocional que une a las personas mayores con sus mascotas, los costos asociados a su cuidado están generando una creciente preocupación económica.

Según una encuesta reciente de la Universidad de Michigan sobre el envejecimiento saludable, el 83% de los dueños de mascotas mayores de 50 años considera que sus animales les otorgan un sentido de propósito. Esta cifra ha aumentado notablemente desde 2018, cuando solo el 73% compartía este sentimiento. En tiempos donde el aislamiento es un desafío significativo para los mayores, el 70% de los encuestados afirmó que sus mascotas les ayudan a mantener conexiones sociales.

No obstante, esta conexión emocional se ve ensombrecida por la presión financiera. Un 31% de los dueños de mascotas mayores reportó que su situación económica se ve afectada por los gastos relacionados con el cuidado de los animales, un aumento considerable respecto al 18% registrado hace siete años. Esta situación también disuade a posibles nuevos dueños, ya que un 33% de los mayores sin mascotas citó los altos costos como la principal razón para no adoptar una.

Los profesionales de la salud son llamados a incorporar el tema de las mascotas en sus consultas, ya que su impacto en la salud física y mental de los pacientes es significativo. La encuesta también señaló un cambio en la percepción de los beneficios que aportan las mascotas; mientras que en 2018, el 60% de los dueños afirmaba que sus animales les ayudaban con síntomas físicos o mentales, actualmente solo el 34% se siente de esta manera. Esto sugiere que, aunque el sentido de propósito ha crecido, la percepción de los beneficios médicos que brindan las mascotas podría estar evolucionando a medida que cambian las necesidades de salud de los adultos mayores.