La costa de Cataluña atrae a miles de turistas cada verano, quienes buscan disfrutar de sus calas escondidas y poblaciones pesqueras de casas blancas. Sin embargo, a pocos kilómetros del bullicio veraniego, se encuentran localidades deshabitadas en el interior de la provincia de Tarragona. Estos pueblos, que en su momento fueron centros de actividad agrícola, hoy se presentan como silenciosos recordatorios de un pasado rural en decadencia. Lejos de los destinos turísticos más frecuentados como la Costa Dorada, estas pequeñas localidades se han visto despojadas de sus habitantes, según reporta la plataforma Idealista.
El fenómeno del despoblamiento en Tarragona se debe a diversas causas, entre ellas, crisis económicas y la falta de infraestructura básica. Un ejemplo emblemático es La Mussara, situada en la cima de la sierra de Prades, a casi mil metros de altitud. Este pueblo, sumido en una densa niebla, conserva las ruinas de la iglesia de Sant Salvador y vestigios de antiguas construcciones de piedra. A finales del siglo XIX y durante el siglo XX, La Mussara sufrió un lento declive debido a la crisis de la filoxera y la escasez de agua, lo que provocó la migración de sus habitantes. Finalmente, en los años sesenta, el pueblo quedó completamente deshabitado.
Sin embargo, el éxodo rural no es el único factor que ha contribuido al abandono de estas localidades. El Poble Vell de Corbera d’Ebre, por ejemplo, se vio afectado por la guerra, siendo uno de los escenarios devastados durante la batalla del Ebro en 1938. La destrucción del casco urbano llevó a sus residentes a reubicarse en la parte baja del municipio tras el conflicto. Hoy en día, las ruinas y la iglesia de Sant Pere en este sitio son un espacio que rinde homenaje a la memoria histórica. Otros pueblos, como Gallicant, enfrentaron el abandono debido a su difícil acceso y la falta de servicios básicos, lo que llevó a su despoblación en la década de 1960. La historia de Selma en el Alt Camp, con sus raíces en la Edad Media y la influencia de la Orden del Temple, también ilustra el impacto de las crisis agrícolas en la despoblación.



