Al menos 52 civiles murieron en los últimos días durante intensos combates entre el Ejército de Etiopía y el Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) en las inmediaciones de Alamata, en el norte del país. La ofensiva del grupo armado comenzó la semana pasada y las tropas etíopes recuperaron el control de la localidad mientras avanzan hacia Mekelle, la principal ciudad de la región de Tigray.
Fuentes médicas confirmaron que las víctimas fallecieron durante enfrentamientos registrados entre el sábado y el lunes. Doce de los muertos perdieron la vida en un único ataque contra el mercado de Alamata, según un médico del Hospital General de la localidad que pidió mantener su identidad en reserva.
Durante los combates se utilizaron explosivos de gran potencia y artillería. Algunos proyectiles impactaron contra viviendas del municipio, de acuerdo con la información disponible sobre el desarrollo de los enfrentamientos.
Las Naciones Unidas expresó este miércoles su “profunda preocupación” por los ataques contra personal, bienes e instalaciones humanitarias en Etiopía, especialmente en el norte del país. El organismo señaló que “sigue de cerca” la “rápida evolución” de la situación tras la ofensiva del TPLF, que amenaza con derivar en un nuevo conflicto de gran escala.
El coordinador humanitario de la ONU para Etiopía, Ozonnia Ojielo, también advirtió sobre el impacto de los enfrentamientos en la población civil y en las operaciones de asistencia humanitaria en la región.



