Investigadores de diversas instituciones han descubierto que los gatos domésticos son propensos a acumular grasas inusuales en sus riñones desde una edad temprana. Este fenómeno, prácticamente inexistente en perros y poco habitual en felinos salvajes, se relaciona directamente con la alta incidencia de enfermedad renal crónica en estas mascotas. El estudio, publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science, ofrece nuevas perspectivas sobre la salud renal de los gatos.
A diferencia de los perros, los gatos tienden a concentrar triglicéridos modificados y otros lípidos poco comunes en las células de sus riñones. Investigaciones realizadas en el Reino Unido entre 2018 y 2023 revelaron que estos lípidos anómalos están presentes incluso en felinos jóvenes, lo que sugiere que su particular metabolismo lipídico puede causar un daño tisular que progresa con el tiempo.
El análisis llevado a cabo por la profesora David Gardner y la doctora Rebecca Brociek de la University of Nottingham identificó altos niveles de triglicéridos atípicos en el tejido renal de los gatos estudiados. Utilizando técnicas avanzadas como cromatografía y espectrometría de masas, se determinó que el 100% de los gatos adultos presentaban estas grasas inusuales en sus riñones, mientras que también se encontraron en una parte considerable de los ejemplares jóvenes. Estos hallazgos podrían ser clave para entender la predisposición de los gatos a desarrollar problemas renales a lo largo de su vida.



