La reciente confrontación entre el presidente Javier Milei y el empresario Paolo Rocca ha tomado por sorpresa a los líderes del sector industrial. Muchos de ellos no esperaban que un ataque a una figura tan influyente en el ámbito de los negocios proviniera de un gobierno que, hasta ahora, consideraban aliado del sector privado. La polémica surge en un contexto donde la industria del acero se encuentra en una situación crítica, especialmente tras la adjudicación a la empresa india Welspun de un contrato de más de 200 millones de dólares para la provisión de caños en una obra en Vaca Muerta, un monto que los expertos consideran irrelevante para el sector.
Las voces del sector señalan que, si Techint hubiera ganado la licitación, habría importado chapa desde Brasil, lo que no hubiera representado un cambio significativo en su operación. Ante este panorama, los empresarios del acero buscan restablecer el diálogo con el Gobierno para abordar la problemática actual, marcada por un excedente global de 680 millones de toneladas de acero, mientras que Argentina solo consume 4 millones. La caída en el sector automotriz, la construcción y la producción de electrodomésticos, que son grandes consumidores de acero, agravan aún más la situación. Desde la industria sostienen que es insostenible operar con menos del 50% de su capacidad.
A pesar de la atención que la siderurgia presta al desarrollo de Vaca Muerta, los caños para extracción son considerados más atractivos que los ductos de transporte de hidrocarburos, como los que se demandaron en la reciente licitación de Southern Energy. La insistencia del presidente Milei en criticar a Rocca, apodándolo “Don Chatarrín de los Tubitos Caros”, ha creado tensiones adicionales. Muchos en el sector opinan que la disputa es más política que económica, y ven con preocupación cómo el Gobierno podría estar posicionando al acero nacional en una situación de antagonismo. La falta de soluciones concretas a los reclamos del sector, sumada a la decisión de permitir la libre exportación de chatarra, un insumo fundamental para la siderurgia, se consideran decisiones que podrían agravar aún más la crisis.



