Un reciente estudio ha puesto de relieve la relación entre el consumo de verduras de hoja verde, como espinacas, col rizada y brócoli, y la mejora en la salud pulmonar. Investigadores de la Universidad Edith Cowan en Australia han analizado cómo la ingesta de vitamina K, en sus formas K1 y K2, se asocia con enfermedades respiratorias crónicas, destacando su potencial en la prevención de afecciones como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el asma.
La investigación abarcó un extenso seguimiento de 179.062 participantes durante un período de 10,5 años, donde los científicos observaron una correlación significativa entre una mayor ingesta de vitamina K1 y una mejor función pulmonar. Los hallazgos revelaron que aquellos con una dieta rica en esta vitamina presentaron una menor tasa de EPOC, mientras que no se encontraron asociaciones relevantes con la vitamina K2 ni con el asma, lo que subraya la importancia de K1 en la salud respiratoria.
Los científicos llevaron a cabo un análisis exhaustivo utilizando datos del Biobanco del Reino Unido, donde se evaluaron la ingesta dietética de ambas vitaminas y su relación con la incidencia de EPOC y asma. Se emplearon registros hospitalarios y de atención primaria para identificar casos de estas enfermedades, al tiempo que se midieron parámetros de función pulmonar como el volumen espiratorio forzado en un segundo (VEF1) y la capacidad vital forzada (CVF). Además, las variables fueron analizadas en función del sexo, hábito de fumar y ocupación de los participantes.
Las conclusiones del estudio destacan que las enfermedades respiratorias crónicas, entre ellas la EPOC y el asma, son una de las principales causas de morbilidad y mortalidad a nivel global. En 2019, estas condiciones causaron 4 millones de muertes y afectaron a 454,6 millones de personas en todo el mundo, lo que resalta la urgente necesidad de estrategias efectivas de prevención y tratamiento.
La vitamina K se presenta en dos formas principales: K1, que se encuentra predominantemente en vegetales de hoja verde, y K2, que se asocia más comúnmente con productos animales. La K1 es esencial para la coagulación sanguínea, pero su función en la salud pulmonar ha sido objeto de un interés creciente. Los investigadores explican que las proteínas dependientes de vitamina K son cruciales para el mantenimiento de la estructura y funcionalidad de los pulmones, aunque hasta el momento han existido pocos estudios que relacionen la ingesta de esta vitamina con enfermedades respiratorias crónicas.
A lo largo del seguimiento, el análisis reveló que una mayor ingesta de vitamina K1 se vinculó a una reducción del 16% en las probabilidades de desarrollar EPOC. Este efecto positivo se estabilizó luego de alcanzar una ingesta superior a 250 microgramos diarios, sugiriendo que, si bien el aumento en el consumo de esta vitamina es beneficioso, hay un punto en el que la relación ya no se incrementa. Además, se observó que los participantes en el quintil más alto de consumo mostraron una mejora notable en los indicadores de función pulmonar.
Este estudio abre un nuevo camino en la investigación acerca de la nutrición y la salud pulmonar, sugiriendo que incrementar el consumo de verduras ricas en vitamina K1 podría ser una estrategia eficaz para mejorar la función respiratoria y reducir el riesgo de EPOC. A medida que la población mundial enfrenta un aumento en las enfermedades respiratorias crónicas, es fundamental seguir explorando la conexión entre dieta y salud, buscando siempre promover hábitos alimenticios que favorezcan el bienestar.



