Staci Wilson llegó a una subasta de caballos con la intención de ayudar a animales necesitados, pero no esperaba encontrar una situación tan delicada. En uno de los corrales vio a Mary Jane, una mini yegua de edad avanzada, acurrucada junto a su cría, Moose. Ambos estaban rodeados de caballos grandes y permanecían sin comida ni agua.
Sobre el cuerpo de Mary Jane alguien había escrito “bred back”, una expresión utilizada para señalar que una yegua quedó preñada poco después de tener un potrillo. Moose, que tenía menos de dos meses, también se encontraba en riesgo: había sido acechado por un grupo de caranchos y fue rescatado cuando apenas tenía unos pocos días de vida.
“Cuando los vimos por primera vez, fue desgarrador”, contó Wilson, directora de Ridgetop Rescue. Según relató, la yegua y el potrillo estaban notablemente asustados por el movimiento del lugar, las puertas que se cerraban de golpe y la presencia de otros animales. “Sabía que no me iría de la subasta sin ellos. Decidimos rescatarlos de inmediato”, afirmó.
Después de asegurar a Mary Jane y Moose, Wilson los llevó hasta su vehículo. Un desconocido la ayudó a subirlos y acomodarlos, mientras ambos permanecían nerviosos, aunque parecían entender que estaban siendo asistidos. El traslado hasta el centro de rescate duró tres horas y se desarrolló sin inconvenientes.
Al llegar, la actitud de los dos animales cambió de manera notable al conocer su nuevo entorno. El rescate permitió que la yegua y su cría dejaran atrás las condiciones de la subasta y comenzaran su recuperación bajo el cuidado de Ridgetop Rescue.



