La Sociedad Española de Reumatología (SEN) ha emitido un importante recordatorio acerca de las enfermedades reumáticas que afectan a miles de niños en España. A menudo, los síntomas de estas patologías son difíciles de identificar en los menores, debido a una creencia errónea que sostiene que solo los adultos mayores sufren de estas afecciones. Esta falta de conocimiento puede conducir a que los signos iniciales queden sin atención durante meses, lo que retrasa el tratamiento y aumenta el riesgo de daño articular en los infantes afectados.
Se estima que entre 8.000 y 10.000 niños en España padecen alguna forma de enfermedad reumática, lo que se traduce en una prevalencia de aproximadamente un caso por cada 1.000 menores. A pesar de estas cifras, persiste la idea de que el reumatismo es exclusivo de personas mayores. La reumatóloga Olaia Berritzbeitia, del Hospital Universitario de Basurto, subrayó que esta percepción errónea contribuye a que el diagnóstico se demore, en ocasiones más de seis meses desde la aparición de los primeros síntomas. Este retraso puede tener consecuencias severas, ya que la enfermedad puede avanzar y causar daños irreversibles sin un tratamiento adecuado en el momento oportuno.
Con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Reumáticas en la Infancia y Juventud, la SEN ha intensificado sus esfuerzos para sensibilizar sobre la necesidad de reconocer los síntomas de alarma. Entre ellos se incluyen la inflamación persistente en las articulaciones, la cojera, la rigidez matutina y la fatiga excesiva. Berritzbeitia enfatizó que detectar estos signos a tiempo permite iniciar el tratamiento de manera rápida, lo que aumenta las posibilidades de que los niños puedan llevar una vida normal. Asimismo, destacó los avances recientes en el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades, gracias al uso de terapias biológicas y fármacos dirigidos, que han permitido un mejor control de la inflamación y han reducido los riesgos de daño articular. Sin embargo, el manejo de estas patologías sigue siendo un desafío, especialmente en la transición a la adolescencia y la adultez, donde un seguimiento adecuado es crucial para el bienestar de los pacientes.



