La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó un nuevo paquete de directrices y herramientas destinado a mejorar la atención y el tratamiento de niños y adolescentes con enfermedad de células falciformes (ECF). La iniciativa también busca acelerar el acceso a medicamentos adecuados, asequibles y de calidad garantizada, especialmente en los países donde la enfermedad tiene mayor impacto.

“Demasiados niños con enfermedad de células falciformes siguen muriendo o sufriendo complicaciones devastadoras, a pesar de que contamos con tratamientos que pueden ayudarles. Nuestro objetivo es sencillo: garantizar que el lugar donde nace un niño no determine si puede recibir el tratamiento que necesita para sobrevivir y llevar una vida saludable”, señaló Pascale Allotey, directora del Departamento de Salud Sexual, Reproductiva, Materna, Infantil y Adolescente y Envejecimiento de la OMS.

Según la organización, la enfermedad de células falciformes contribuyó a unas 81.100 muertes entre niños menores de cinco años en 2021. Frente a esta situación, la OMS combina la actualización de las directrices clínicas con medidas orientadas a ampliar la disponibilidad de medicamentos adaptados a las necesidades de la población infantil.

La mayor concentración de casos se registra en el África subsahariana, región donde se producen casi ocho de cada diez casos. La ECF es el trastorno sanguíneo hereditario más frecuente del mundo y continúa siendo una de las principales causas prevenibles de muerte y discapacidad infantil, sobre todo en los países de ingresos bajos y medianos.