La menta, conocida por su efecto refrescante, ha sido objeto de un reciente estudio que revela su capacidad para aliviar el dolor en enfermedades crónicas. Investigadores han reconstruido el proceso molecular que permite al mentol, compuesto presente en esta planta, activar el sensor de frío del cuerpo humano, lo que podría tener implicaciones significativas en el tratamiento de diversas patologías.

Según un estudio publicado en Sage Journals, los científicos centraron su atención en la proteína TRPM8, que actúa como el principal sensor de frío en los seres humanos. Este canal proteico cambia su estructura al disminuir la temperatura o al entrar en contacto con el mentol, enviando señales a las neuronas que generan la sensación de frescor. Para analizar estos cambios, el equipo utilizó criomicroscopía electrónica, una técnica que permite observar con gran detalle la dinámica estructural de la proteína durante el proceso.

La investigación también demostró que la activación de la TRPM8 ocurre cuando la temperatura de la piel desciende por debajo de los 27 °C o cuando compuestos como el mentol o el eucaliptol interactúan con ella. Esto no solo provoca la apertura del canal, sino que también facilita la entrada de iones, generando señales nerviosas que el cerebro interpreta como frío, incluso en ausencia de temperaturas bajas. Estos hallazgos abren nuevas posibilidades para el desarrollo de tratamientos destinados a aliviar el dolor crónico, migrañas, y otros trastornos relacionados con la función de esta proteína.