A nivel global, la falta de vitamina A se ha convertido en un problema de salud pública que afecta a millones de personas, especialmente a niños menores de cinco años, mujeres embarazadas y comunidades vulnerables a la desnutrición. Este déficit nutricional, aunque a menudo pasa desapercibido, tiene consecuencias graves que requieren atención inmediata.
Diversos estudios realizados por instituciones médicas de renombre destacan que la deficiencia de vitamina A puede dar lugar a serios problemas de salud, incluyendo desde ceguera infantil hasta complicaciones graves en embarazadas. La falta de este nutriente esencial compromete la formación de pigmentos en la retina, lo que puede derivar en ceguera nocturna y, en casos extremos, en xeroftalmia, una afección que puede causar daños irreversibles a la córnea, afectando especialmente a los grupos más vulnerables.
Además de su papel en la salud ocular, la vitamina A es crucial para el sistema inmunológico. Su deficiencia se asocia con un aumento en la susceptibilidad a infecciones respiratorias y otros problemas de salud, lo que se traduce en una mayor mortalidad infantil en áreas con escasos recursos. En el contexto materno, este nutriente ayuda a prevenir la anemia y reduce el riesgo de complicaciones durante el embarazo. Sin embargo, la investigación sobre su papel en la prevención de enfermedades crónicas como el cáncer continúa, y se requieren más estudios para establecer conclusiones definitivas sobre su efectividad y posibles riesgos asociados a dosis elevadas.



