La capacidad de una mujer para concebir es un tema que ha cobrado relevancia en los últimos años, especialmente a medida que las mujeres postergan la maternidad por diversas razones. Expertos de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER) han señalado que la evaluación de la reserva ovárica, es decir, la cantidad de óvulos que una mujer tiene en sus ovarios, es un factor crucial en la fertilidad. Sin embargo, este aspecto no debe ser considerado de manera aislada, ya que la calidad de los óvulos también juega un papel fundamental y se ve afectada por la edad de la mujer.
La doctora Leticia Solari, secretaria de SAMER, hizo hincapié en que tener una reserva ovárica normal no garantiza que una mujer pueda quedar embarazada en el futuro. A pesar de que este indicador puede ser tranquilizador, es la calidad de los óvulos lo que realmente determina las posibilidades de un embarazo exitoso. Este es un punto esencial que muchas mujeres descubren demasiado tarde, cuando ya se encuentran en una etapa de la vida donde el reloj biológico comienza a jugar en contra.
En este contexto, los especialistas han abordado el concepto de la diferencia entre la edad cronológica y la edad reproductiva. A menudo, una mujer puede parecer joven y saludable a los 35 o incluso 40 años, pero sus ovarios pueden estar envejeciendo a un ritmo distinto. Este desajuste entre la percepción externa y la realidad biológica puede llevar a decisiones apresuradas o mal informadas respecto a la maternidad.
Otro aspecto relevante que señalaron los expertos es que tener un ciclo menstrual regular o gozar de buena salud no siempre es un indicador confiable del potencial reproductivo. La biología de los ovarios sigue un proceso independiente de otros signos de salud, lo que resalta la importancia de una evaluación médica adecuada. Este es un aspecto que muchas veces se pasa por alto, ya que la confianza en el estado general de salud puede llevar a una subestimación de la urgencia de conocer el estado reproductivo.
La tendencia a retrasar la maternidad se ha vuelto cada vez más común, impulsada por factores económicos, profesionales y personales. Sin embargo, los especialistas enfatizan que la fertilidad femenina está íntimamente ligada al paso del tiempo. En los últimos años, se ha observado un descenso en la edad promedio de las mujeres que consultan sobre su fertilidad, pasando de 39 a 35 años, lo que indica una creciente preocupación y deseo de información anticipada sobre su estado reproductivo antes de intentar concebir.
El doctor Agustín Pasqualini, presidente de SAMER, destacó que muchas mujeres no presentan síntomas visibles que alerten sobre una posible disminución en su fertilidad. Por ello, la prevención y la evaluación temprana son vitales para evitar que surjan obstáculos en el camino hacia el embarazo. La evaluación de la reserva ovárica puede llevarse a cabo mediante análisis de sangre para medir los niveles de la hormona antimülleriana y ecografías para contar los folículos antrales.
Los expertos subrayan que la reserva ovárica es solo un aspecto del complejo panorama reproductivo. El descenso en la fertilidad comienza a notarse después de los 30 años y se acelera a partir de los 35, aunque esto puede variar significativamente de una mujer a otra. Por esto, la educación sobre la reserva ovárica y la fertilidad debe comenzar antes de que las mujeres inicien su búsqueda de embarazo, para que puedan tomar decisiones informadas y con suficiente tiempo para actuar en consecuencia.



