¿Te resulta complicado cambiar tus hábitos o aprender algo nuevo? Un reciente hallazgo científico ofrece una explicación interesante. La amígdala, una estructura del cerebro tradicionalmente relacionada con el miedo, desempeña un rol fundamental en la toma de decisiones y en cómo abordamos situaciones novedosas.
Investigadores de Dartmouth College han demostrado que esta región cerebral es esencial para adaptarnos a nuevas circunstancias y resolver problemas complejos, lo que podría tener implicaciones significativas en el ámbito de la salud mental. La investigación fue publicada en la revista Nature Communications y revela una función más compleja de la amígdala de lo que se pensaba anteriormente.
El estudio sugiere que la amígdala actúa como un mediador que permite al cerebro elegir entre dos formas principales de aprendizaje: una basada en la acción, que repite comportamientos exitosos, y otra centrada en estímulos, que se enfoca en señales del entorno. Esto significa que, ante situaciones inciertas, la amígdala recopila información para decidir cuál estrategia tiene mayor probabilidad de éxito, promoviendo así una flexibilidad cognitiva esencial para adaptarse a diferentes contextos.



