La justicia en la provincia de Buenos Aires ha emitido una sentencia impactante en un caso de acoso que involucra a una mujer de 73 años y un hombre de 48. La decisión judicial se deriva de una demanda por daños y perjuicios presentada por la mujer, quien ha vivido una década de hostigamiento a través de mensajes por WhatsApp, llamadas y acosos físicos. La resolución de este caso no solo establece un precedente valioso en la lucha contra el acoso, sino que también pone de relieve la importancia de proteger a los más vulnerables en la sociedad.
La reclamante, una jubilada que ha enfrentado un largo sufrimiento, relató en su demanda que el acoso comenzó hace aproximadamente diez años. A lo largo de este tiempo, recibió múltiples mensajes de contenido sexual, imágenes obscenas y propuestas monetarias, además de ser objeto de llamadas nocturnas y persecuciones en la vía pública. A pesar de sus intentos por poner fin a esta situación, la mujer se vio incapaz de detener el acoso, lo que le generó un estado de angustia y vulnerabilidad constante.
El impacto de esta situación en la vida de la mujer ha sido devastador. En su declaración, evidenció síntomas de paranoia y miedo, lo que la llevó a distanciarse de sus actividades sociales y laborales. Además, la necesidad de recibir tratamiento psicológico y psiquiátrico refleja la gravedad del daño emocional que ha sufrido a causa del acoso. En un giro inquietante, la mujer también destacó que el acusado pertenece a una fuerza de seguridad y tiene acceso a armas, lo que intensificó su temor y su sensación de desprotección.
La demanda presentada por la jubilada incluía una solicitud de compensación económica que abarcaba tanto la pérdida monetaria como los costos derivados de la angustia emocional experimentada. En su argumentación, la mujer subrayó la gravedad de la afectación a su salud mental y su reputación personal, lo que justificó la cifra de diez millones de pesos fijada por el juzgado. Esta decisión busca no solo reparar el daño sufrido, sino también enviar un mensaje claro sobre la intolerancia al acoso en todas sus formas.
El demandado, por su parte, negó las acusaciones y argumentó que la relación era consensuada, aunque ocasional. Sostuvo que, tras su negativa a seguir aportando económicamente, la mujer comenzó a amenazarlo y a presentar denuncias en su contra. Además, intentó plantear la excepción de cosa juzgada, alegando que existía un acuerdo previo en otro proceso judicial, pero esta argumentación fue desestimada por el tribunal.
La sentencia no solo se basa en la denuncia penal, sino que también considera las medidas cautelares impuestas que limitaban el acercamiento del acusado a la mujer. Informes de peritos y especialistas corroboraron el daño emocional que la mujer ha sufrido, asentando así la conexión entre el acoso y sus efectos adversos en su vida. El tribunal tuvo en cuenta diversas pruebas, incluidas declaraciones de testigos y pericias psicológicas, lo que permitió establecer la responsabilidad del demandado en este caso.
Desde un enfoque jurídico, el fallo destaca la necesidad de demostrar ciertos elementos para establecer la responsabilidad civil: una conducta ilícita, un factor de atribución, la existencia de un daño y la relación de causalidad entre ambos. Este caso, además, incorpora una perspectiva de género, reconociendo que el acoso no solo afecta a la víctima de manera personal, sino que también refleja un problema sistémico que debe ser abordado con seriedad. La decisión del tribunal representa un paso significativo hacia la protección de los derechos de quienes sufren acoso y la necesidad de un cambio cultural en la percepción de estas conductas.
La resolución de este caso es un recordatorio claro de que el acoso no será tolerado y que las víctimas tienen derecho a buscar justicia y reparación. En un contexto donde el acoso y la violencia de género siguen siendo grandes problemas sociales, este fallo se convierte en un hito que podría inspirar a otras víctimas a alzar la voz y denunciar situaciones similares, reafirmando el compromiso de la justicia con la protección de todos los ciudadanos.



