El juicio en torno a la muerte de Diego Maradona ha vuelto a captar la atención del público, especialmente durante la reciente audiencia en los tribunales de San Isidro, donde Jana Maradona, hija del ícono del fútbol argentino, ofreció su testimonio. En un ambiente cargado de emociones, Jana criticó al neurocirujano Leopoldo Luque, afirmando que les había asegurado que la internación domiciliaria de su padre sería "seria" y adecuada. Esto se convierte en un punto clave en el proceso judicial, que investiga las circunstancias que rodearon la muerte del Diez, ocurrida el 25 de noviembre de 2020.

Durante su declaración, Jana recordó con lágrimas en los ojos las condiciones en las que su padre pasó sus últimos días. Relató que el equipo médico había tomado la decisión de llevar a Maradona a un hogar que no contaba con las adecuaciones necesarias, lo que resultaba preocupante para su salud. La joven explicó que, debido a la falta de una habitación en la planta baja, se optó por refaccionar una parte de la casa, donde incluso se tapó una ventana con cartones y se instaló una puerta corrediza, evidenciando la precariedad del lugar.

La proximidad de la habitación con la cocina se convirtió en un inconveniente, ya que Maradona se quejaba de los ruidos, lo que podría haber afectado su estado de salud. Jana enfatizó que la cama en la que se encontraba era común y no poseía equipamiento médico que facilitara su atención, lo que resalta la falta de condiciones adecuadas para un paciente en su estado. La situación, según sus palabras, no cumplía con los estándares que Luque había prometido, generando una creciente desconfianza en el manejo del caso.

La hija de Maradona también compartió las angustiosas horas que vivió antes y después del fallecimiento de su padre. Recordó que el equipo médico les indicaba que debían dejarlo tranquilo, lo que les generó un profundo desasosiego. Según Jana, el viernes previo a la muerte de su padre, él parecía estar bien, aunque con signos de fatiga. La noticia de su fallecimiento llegó de manera abrupta, a través de un mensaje que inicialmente consideró un malentendido, hasta que la realidad se hizo innegable con la confirmación de su primo.

Este relato pone de relieve la falta de comunicación y la angustiosa espera que vivieron los familiares de Maradona, quienes esperaban que el médico les proporcionara un panorama claro sobre su salud. Jana enfatizó que la internación domiciliaria no solo debía ser una decisión médica, sino también una opción digna que garantizara el bienestar de su padre. Su declaración añade un contexto importante sobre la relación entre el paciente y el médico, donde la confianza fue un elemento fundamental que parece haberse visto comprometido en el desenlace de la historia.

Al concluir su testimonio, Jana reiteró que Luque era un profesional en quien su padre confiaba, destacando que su relación iba más allá de lo estrictamente médico. Sin embargo, la decepción que siente por la gestión de su internación es palpable. En un juicio que ya ha evidenciado momentos de gran tensión emocional, la audiencia anterior culminó con una situación de impacto cuando Luque mostró imágenes del cuerpo de Maradona, lo que provocó una fuerte reacción en su hermana Gianinna, quien no pudo contener las lágrimas ante el doloroso recuerdo.

La falta de claridad sobre las decisiones médicas tomadas y las condiciones en las que se llevó a cabo la internación de Diego Maradona continuarán siendo objeto de escrutinio en este juicio. La búsqueda de justicia no solo se centra en la figura del médico, sino también en entender cómo se manejó la situación de uno de los más grandes ídolos del fútbol mundial en sus últimos días de vida.