La muerte de un niño de solo cuatro años en Comodoro Rivadavia ha generado una profunda conmoción en la comunidad y ha llevado a la Justicia de Chubut a abrir una investigación. El pequeño, quien se descompensó en su hogar, fue trasladado de urgencia a un hospital local, donde lamentablemente falleció tras varios intentos de reanimación. Las circunstancias que rodean su deceso están siendo analizadas, y se espera con expectativa el resultado de la autopsia que determinará las causas exactas del paro cardiorrespiratorio que sufrió.
El trágico episodio se produjo el domingo pasado en una vivienda ubicada en la zona de quintas de Comodoro Rivadavia. Según los informes, la madre del niño solicitó asistencia médica alrededor de las 7 de la mañana, argumentando que su hijo presentaba dificultades para respirar. Ante esta situación, personal médico y efectivos policiales llegaron rápidamente al lugar, donde encontraron al niño sin signos vitales y procedieron a realizar maniobras de reanimación. A pesar de sus esfuerzos, el niño fue declarado muerto en la noche del lunes, lo que ha dejado a su familia y seres queridos en estado de shock.
Desde el Ministerio Público Fiscal se ha ordenado que el cuerpo del menor sea trasladado a la morgue judicial para la realización de la autopsia correspondiente. Este análisis es fundamental para esclarecer las causas de su muerte y determinar si existieron factores externos que contribuyeron a su estado crítico. Sin embargo, el entorno paterno del niño ha comenzado a expresar serias dudas sobre el cuidado que recibió por parte de su madre, lo que ha llevado a que se planteen interrogantes sobre la situación familiar del menor.
Lorena, la pareja del padre del niño, ha manifestado su preocupación y ha declarado que el pequeño había sido trasladado a vivir con su madre en noviembre, tras una decisión judicial en medio de una disputa de tenencia. Según Lorena, desde ese momento, el niño había mostrado signos de angustia y malestar, lo que ha suscitado una serie de críticas hacia la madre. "Nos decían que estaba bien, pero no era así", afirmó en declaraciones a medios locales, añadiendo que varios testimonios en redes sociales sugieren posibles situaciones de maltrato.
La situación se complicó aún más cuando Lorena mencionó que, tras la mudanza, la familia paterna no pudo tener contacto con el niño debido a una restricción perimetral. Esto generó una sensación de impotencia y preocupación, sobre todo cuando se enteraron de que el niño había sido visto llorando y con hambre en su antiguo jardín de infantes, poco después de la mudanza. Además, ha declarado que posee grabaciones en las que la pareja de la madre se refiere al niño como "una carga", lo que ha encendido aún más las alarmas sobre su bienestar.
El entorno familiar del niño ha puesto de manifiesto su descontento con la atención médica y la falta de información sobre su fallecimiento. Luis Cisneros, jefe del Departamento de Pediatría del Hospital Regional, explicó que el menor ingresó en un estado crítico y que, aunque se logró restablecer temporalmente su ritmo cardíaco, no sobrevivió a la situación. Sin embargo, la familia ha expresado su frustración ante la ausencia de respuestas claras sobre las razones del paro cardiorrespiratorio, lo que ha llevado a plantear interrogantes sobre la atención médica recibida y el estado de salud del niño antes de su deceso.
La comunidad de Comodoro Rivadavia se encuentra en un estado de alerta ante la trágica muerte del niño, y el caso ha suscitado un amplio debate sobre la responsabilidad parental y el sistema de salud. A medida que avanza la investigación, se espera que se brinde mayor claridad sobre las circunstancias que rodearon esta dolorosa pérdida, así como sobre las medidas que se tomarán para asegurar el bienestar de otros niños en situaciones similares. Este caso pone de relieve la importancia de un seguimiento adecuado en situaciones de tenencia y el papel fundamental de los servicios de salud en el cuidado de los más vulnerables.



