En el cierre de 2025, la pobreza en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se ubicó en un 21,1%, afectando a aproximadamente 652.000 personas. Este dato, divulgado por el Instituto de Estadística y Censos de la ciudad, señala una disminución en comparación con el 24,2% del mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el informe también revela un crecimiento alarmante en la indigencia, lo que plantea interrogantes sobre la calidad de vida de los sectores más vulnerables.
Este descenso en la pobreza representa el quinto retroceso interanual consecutivo, lo cual sugiere que los aumentos en los ingresos de los trabajadores, junto con otras fuentes de ingresos, han superado el incremento de los precios de la Canasta Básica Total (CBT). Sin embargo, este avance no es homogéneo, ya que, según los datos, el progreso social ha sido más notorio entre la población no pobre. En particular, los sectores con mayores recursos han visto un notable incremento, pasando del 7,1% al 12,2% de la población de la ciudad en un año.
Por otro lado, la clase media ha experimentado un leve crecimiento, aumentando su proporción del 47,4% al 47,6%. Este fenómeno indica que, aunque hay sectores de la población que están mejorando sus condiciones de vida, la desigualdad se mantiene y, en algunos casos, se profundiza. La situación es aún más crítica si se analiza el aumento en la indigencia, que pasó del 6,5% al 6,8%, lo que representa a 210.000 personas en CABA que viven en condiciones extremas de pobreza.
Un dato inquietante que se desprende del informe es que el 32,2% de los individuos en situación de pobreza se encuentran en condiciones de indigencia. Esto sugiere que, aunque la pobreza general disminuye, la situación de muchos hogares se vuelve más precaria. El ingreso per cápita familiar para aquellos en situación de indigencia es, en promedio, de $107.199, mientras que los que se encuentran en pobreza no indigente tienen un ingreso promedio de $325.098. Esta diferencia resalta la disparidad económica que persiste en la ciudad.
Para que los hogares en situación de pobreza logren salir de esa condición, se requeriría una transferencia promedio de $392.662 por hogar, lo que equivale a un 34,4% de la Canasta Básica Total. Este dato refleja la magnitud del desafío que enfrentan las políticas sociales y económicas en la ciudad. La lucha contra la pobreza no solo implica reducir números, sino también mejorar las condiciones de vida de las personas más vulnerables.
En un contexto nacional, la pobreza cerró 2025 en un 28,2%, según el INDEC, marcando el nivel más bajo desde 2018. Sin embargo, es fundamental abordar esta cifra con cautela, ya que los expertos sugieren que la mejora podría estar más relacionada con cambios metodológicos en la recolección de datos y una leve desaceleración de la inflación, que con un verdadero avance en las condiciones económicas de la población. Informes de instituciones como CEDLAS advierten que la situación real podría ser más cercana a los niveles de pobreza observados en 2022, lo que invita a un análisis más profundo sobre la efectividad de las políticas implementadas.



