La investigación en torno al accidente ocurrido en los médanos de Pinamar, que dejó a Bastián Jerez con heridas graves, ha dado un giro significativo. Un informe preliminar de la pericia accidentológica sugiere que la conductora del UTV, donde viajaba el menor, contaba con una mejor visibilidad para evitar la colisión con una camioneta Volkswagen Amarok. Este hallazgo genera un nuevo marco de análisis sobre las responsabilidades en el siniestro, ocurrido el 12 de enero, en el que también se encuentran imputados otros adultos que acompañaban al niño.

El informe pericial indica que la posición y la perspectiva desde la que conducía la mujer del UTV le otorgaban ventajas sobre el conductor de la camioneta en términos de reacción ante el peligro. De acuerdo con los expertos, la conductora del UTV habría tenido una mejor oportunidad para anticiparse al accidente, lo que plantea interrogantes sobre la conducta de los involucrados en el momento previo al choque. La Fiscalía Descentralizada N°5 de Pinamar es la encargada del caso, que ha tomado un giro inesperado con estas nuevas evidencias.

En el expediente se imputan a Manuel Molinari, el conductor de la Amarok, y a Noemí Quirós, quien estaba al mando del UTV. Asimismo, se investiga a Maximiliano Jerez, padre de Bastián, por lesiones culposas agravadas. El día del accidente, Jerez, su hijo y otros dos menores estaban disfrutando de un paseo por las dunas, lo que hace que la gravedad del incidente sea aún más preocupante. Las circunstancias que rodearon el hecho continúan siendo objeto de análisis por parte de las autoridades.

La semana pasada, la causa avanzó con la declaración de Macarena Collantes, madre de Bastián, quien compartió su experiencia del momento trágico. En su relato, Collantes explicó que se encontraba trabajando en Moreno cuando recibió la alarmante noticia del accidente. Su primera reacción fue de asombro y confusión, ya que la gravedad de la situación le fue transmitida por un amigo de la familia. Al llegar a Pinamar, su encuentro con su ex pareja fue la primera oportunidad que tuvo para conocer los detalles del suceso.

La madre del niño aclaró que no tuvo contacto con la conductora del UTV y que esta tampoco se comunicó con ella tras el accidente. Según lo que le contó Maximiliano, la mujer no era conocida para él y estaba en la playa en compañía de un grupo de amigos. En su testimonio, Collantes relató que su hijo iba sentado sobre las piernas de su padre en el UTV y que no discutieron sobre el uso de los cinturones de seguridad antes del accidente, un aspecto que podría ser crucial en la investigación.

Respecto al estado de salud de Bastián, su madre informó que su condición sigue siendo delicada. Tras ser trasladado desde Pinamar al Hospital Materno Infantil de Mar del Plata y luego al Hospital Italiano de San Justo, el menor enfrenta serios desafíos médicos. Actualmente, se alimenta a través de sondas y no puede comunicarse verbalmente debido a una traqueotomía, aunque utiliza una pizarra para interactuar con su familia. Además, Bastián recibe asistencia psicológica y psiquiátrica, ya que enfrenta crisis de angustia, y las terapias de kinesiología y fonoaudiología resultan frustrantes para él. Sin embargo, su madre expresó que, si su evolución es favorable, en aproximadamente un mes y medio podría ser trasladado a un centro de rehabilitación, un paso que esperan con ansias.

Estos acontecimientos no solo resaltan la urgencia de una investigación minuciosa, sino que también traen a la luz las complejidades de la seguridad en actividades recreativas al aire libre. La atención pública se centra en cómo este accidente puede influenciar futuras normativas sobre la conducción de vehículos en áreas recreativas y la necesidad de garantizar la seguridad de los menores. La comunidad sigue atenta a los avances en este caso, esperando respuestas y justicia para Bastián y su familia.