Un estudio reciente ha puesto de relieve los efectos del cabozantinib, un inhibidor de tirosina quinasa, en el tratamiento del carcinoma hepatocelular, el tipo más común de cáncer de hígado. La investigación, llevada a cabo por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB), ha utilizado modelos animales para demostrar que la combinación de este fármaco con un potenciador inmunitario puede mejorar significativamente la respuesta del organismo frente a esta enfermedad, que presenta un pronóstico desfavorable y una baja tasa de supervivencia a cinco años, que ronda entre el 20 y el 25 por ciento.

Los hallazgos, publicados en la revista Journal of Experimental and Clinical Cancer Research, indican que el cabozantinib activa diversos mecanismos en el organismo que alertan sobre la presencia del tumor, lo que facilita la acción de las defensas inmunitarias del cuerpo. En experimentos realizados con roedores, se observó que el medicamento no solo limita el crecimiento del tumor, sino que también provoca alteraciones en las mitocondrias de las células cancerosas. Estas alteraciones conducen a la liberación de fragmentos de ADN que actúan como señales de alarma, activando la ruta cGAS/STING, un proceso que desencadena respuestas inflamatorias típicas ante la amenaza de virus y tumores.

Anna Tutusaus, investigadora del Ciberehd y principal autora del estudio, destacó que este mecanismo funciona como un “sistema de alerta temprana” para detectar la presencia de tumores. Además, el investigador Albert Morales, del IIBB-CSIC, explicó que el ADN mitocondrial liberado tras el daño celular genera una respuesta defensiva en las células cancerosas. El equipo también examinó la combinación de cabozantinib con un compuesto llamado DMXAA, observando que esta sinergia potencia la actividad del sistema inmunitario y mejora el control del crecimiento tumoral. En la siguiente fase del estudio, se analizaron muestras de sangre de 18 pacientes que recibieron cabozantinib, encontrando proteínas vinculadas a la inmunidad y el estrés celular, lo que sugiere la activación de las defensas en humanos.