El juicio por la muerte de Diego Maradona ha tomado un giro conmovedor y revelador con la declaración de Jana Maradona, quien ofreció un testimonio desgarrador que duró cuatro horas. En el tribunal del TOC N°7 de San Isidro, Jana no solo compartió sus sentimientos sobre la pérdida de su padre, sino que también aportó información crucial que pone en el centro de la controversia al neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los imputados en el caso. Su relato, repleto de emociones, dejó en evidencia no solo su dolor personal, sino también la complejidad de la atención médica que recibió el ícono del fútbol argentino en sus últimos días.
Durante su testimonio, Jana relató con detalle el fatídico día del 25 de noviembre de 2020, momento en que recibió la devastadora noticia del fallecimiento de Maradona. Se encontraba en camino a almorzar con su padre y su hermana Gianinna, tras una semana sin visitarlo, debido a un pedido del psicólogo Carlos Díaz, quien les había sugerido darle espacio. El horror de la noticia le llegó de manera abrupta a través de un mensaje de un primo, que le informó que su padre había entrado en paro. Esa confusión inicial se transformó en una angustiante realidad cuando, al llegar a la casa de Tigre, escuchó a través de la radio que el hombre que había sido su padre ya no estaba.
Jana recordó cómo, al llegar a la casa, se encontró con un ambiente de caos y tristeza, donde familiares y personal de seguridad la abrazaban, intentando consolar su dolor. En un momento desgarrador, se vio frente a su padre, y los médicos le informaron que habían hecho todo lo posible, pero que Diego no había resistido. Este instante marcante en su vida quedó grabado en su memoria y refleja la impotencia que muchos sintieron en ese momento trágico.
Uno de los aspectos más impactantes de la declaración de Jana fue su análisis del rol de Leopoldo Luque en la atención médica que recibió Maradona en su hogar. A pesar de haber defendido previamente al neurocirujano, Jana reveló que Luque había insistido en asumir la responsabilidad de la salud de su padre tras su operación en la Clínica Olivos. En una reunión crucial, Luque se posicionó como el encargado de la rehabilitación, afirmando que podía hacerse cargo, pero que necesitaba apoyo. Jana recordó cómo su hermana Dalma le advirtió que, si no se sentía a la altura, debía dar un paso al costado, lo que ahora, a la luz de los eventos, le parece una advertencia válida.
La tensión entre la confianza que la familia había depositado en Luque y la realidad de la situación se hizo evidente en su testimonio. Jana mencionó que, aunque creía que Luque era un buen profesional que realmente se preocupaba por su padre, las dudas de su hermana Dalma deberían haber sido tomadas en cuenta. Este conflicto de intereses y la falta de comunicación clara entre los médicos y la familia parece haber jugado un papel fundamental en la trágica cadena de eventos que llevaron a la muerte de Maradona.
Las declaraciones de Jana Maradona no solo aportan un nuevo ángulo al caso, sino que también reflejan la profunda angustia y confusión que la familia ha enfrentado desde el fallecimiento de Diego. Su testimonio plantea preguntas sobre la calidad de la atención médica que recibió el astro, así como la responsabilidad de los profesionales involucrados en su cuidado. Con cada revelación, el juicio se adentra más en un terreno complicado, donde las emociones y la búsqueda de justicia se entrelazan en un relato que sigue conmocionando a la sociedad argentina.
A medida que avanza el juicio, será crucial observar cómo estas declaraciones impactan en el desarrollo del caso y en la percepción pública sobre la atención médica que recibió Maradona en sus últimos días. La historia de Diego Maradona, marcada por su brillante trayectoria deportiva, se ve ahora cruzada por la lucha de su familia por entender la verdad detrás de su muerte y por lograr justicia en un proceso que promete ser largo y doloroso.


