El Sol continúa su recorrido por Libra, una etapa que pone el foco en los puntos de encuentro y en los aprendizajes que surgen de los vínculos. En paralelo, Marte ingresó en Leo y plantea la necesidad de fortalecer la autoafirmación, sin dejar de lado los deseos propios para complacer a los demás.

Estos movimientos pueden sentirse con mayor intensidad en los signos cardinales —Aries, Cáncer, Libra y Capricornio— y en los fijos —Tauro, Leo, Escorpio y Acuario—. Para observar cómo impactan de manera personal, es necesario conocer el ascendente y revisar qué áreas de la carta natal atraviesan los planetas.

En el caso del ascendente en Aries, Marte, su planeta regente, ingresó en Leo y activa la zona vinculada con la identidad. El tránsito propone tomar la iniciativa y asumir un rol de liderazgo. Al mismo tiempo, la temporada de Libra, signo que funciona como eje complementario, mantiene estimulada el área relacionada con la pareja, con una energía asociada a la seducción y al complemento. La clave para este período: entender que el equilibrio también requiere movimiento.

Para el ascendente en Tauro, Venus, su regente, comenzó su retrogradación en Escorpio, el eje complementario, y permanecerá en esa condición hasta el 13 de noviembre. Este cambio de dirección puede favorecer la revisión de conflictos profundos que desde hace tiempo reclaman atención. En este proceso, la vulnerabilidad aparece como una dimensión propia de la experiencia humana.

Los tránsitos proponen, así, revisar la manera en que cada persona se vincula, expresa sus deseos y sostiene su identidad. La lectura del ascendente permite ubicar esas influencias en zonas específicas de la carta natal y comprender cómo se manifiestan durante este período.