El empresario Ariel García Furfaro, propietario de los laboratorios HLB Pharma y Ramallo S.A., se presentará ante el juez federal de La Plata, Ernesto Kreplak, este jueves para prestar declaración en el marco de la investigación que indaga sobre las 111 muertes atribuidas al fentanilo contaminado. Esta declaración es parte del proceso judicial que ha tomado gran relevancia en el ámbito de la salud pública, dada la gravedad de los hechos que se están investigando y el impacto que han tenido en la sociedad.
La situación se intensificó cuando se reveló que varios empleados y directivos de los laboratorios también se encuentran bajo la lupa de la Justicia. Entre ellos, la directora técnica de Ramallo, Carolina Ansaldi, quien también deberá enfrentar al juez en la misma jornada, se suman otros profesionales del área que han sido convocados a declarar. Esta serie de testimonios busca esclarecer las responsabilidades en un caso que ha conmocionado a la opinión pública y ha generado un llamado de atención sobre la regulación y control de medicamentos en el país.
Las declaraciones de los implicados habían sido inicialmente postergadas a solicitud de las defensas, lo que generó inquietud entre los familiares de las víctimas y la sociedad en general. En las audiencias previas, varios miembros del personal de HLB Pharma y Ramallo, incluidos el gerente Victoria García y Eduardo Darchuk, exjefe de producción, se negaron a declarar, lo que ha suscitado interrogantes acerca de la transparencia y la disposición a colaborar con la investigación. Las autoridades judiciales han manifestado la necesidad de obtener un panorama más claro sobre las operaciones de los laboratorios y la producción del fentanilo, que ha sido señalado como el causante de las muertes.
La causa se inició en el Hospital Italiano de La Plata, donde se registraron los primeros decesos y se detectó una anomalía microbiológica en los pacientes internados. A medida que avanzaron las investigaciones, se descartaron fallas en los insumos utilizados por los médicos, lo que llevó a los investigadores a centrar su atención en la cadena de producción de los laboratorios involucrados. Este enfoque fue crucial para identificar que todos los pacientes afectados habían recibido dosis de fentanilo fabricadas por HLB Pharma y Ramallo, lo que encendió una alerta sanitaria de alcance nacional.
El juez Kreplak, a casi un año del inicio de la causa, ha ordenado nuevas declaraciones con el objetivo de ampliar la cantidad de casos que se están considerando. En un principio, los acusados solo enfrentaban cargos por la muerte de 20 pacientes, pero tras las pericias y la recopilación de datos, la cifra ha ascendido a 111, lo que plantea serias interrogantes sobre la responsabilidad de los laboratorios en la producción y control de calidad de sus productos. Este incremento en el número de víctimas ha llevado a la Justicia a profundizar la investigación, buscando responsables en todos los niveles de la operación de los laboratorios.
La crisis generada por el fentanilo contaminado no solo ha afectado a los pacientes y sus familias, sino que también ha puesto en jaque la confianza de la población en el sistema de salud y en la regulación de medicamentos en el país. La situación ha resaltado la importancia de contar con protocolos de control más rigurosos y efectivos que garanticen la seguridad de los productos farmacéuticos. El avance de la causa judicial será crucial para restablecer la confianza en el sistema y garantizar que situaciones como esta no se repitan en el futuro.



