La comunidad de la salud y la educación se encuentra de luto tras la muerte de Victoria Campos Malbrán de Rohm, una figura clave en la promoción de la inclusión y la atención neuroinfantil. Su legado, forjado a lo largo de más de cuatro décadas, se centra en la defensa de los derechos de los niños con trastornos neurológicos, así como en la creación de espacios que brindan apoyo a las familias en situaciones vulnerables. Victoria, quien falleció el pasado martes, dedicó su vida a transformar la realidad de cientos de niños y jóvenes a través de su trabajo en la Asociación en Defensa del Infante Neurológico (AEDIN).
La historia de Victoria está marcada por una motivación personal: la llegada al mundo de su hija María, quien nació con parálisis cerebral. Esta experiencia la impulsó a fundar el primer centro especializado en la región, un lugar que no solo ofrecía atención médica y rehabilitación, sino que también brindaba tranquilidad a sus padres, permitiéndoles continuar con sus vidas laborales mientras sus hijos recibían la ayuda que necesitaban. Este enfoque integral, que combina la atención médica con el apoyo emocional, se ha convertido en un modelo a seguir en América Latina, transformando la vida de muchas familias.
En la actualidad, AEDIN tiene un alcance notable, al ofrecer educación y rehabilitación a más de 500 niños y jóvenes con diversas condiciones neurológicas. Esta expansión no es casual, sino el resultado de un esfuerzo constante por parte de voluntarios y benefactores que han apostado por la misión de la organización. La incorporación de personal calificado y la mejora continua de los equipos han sido fundamentales para responder a la creciente demanda de atención en la comunidad. La visión de Victoria se materializó en un proyecto que comenzó como una respuesta a la falta de espacios adecuados y que, con el tiempo, se ha consolidado como un referente en la región.
A lo largo de su trayectoria, Victoria Campos Malbrán de Rohm fue reconocida por su enfoque humanista y su filosofía de "educar y rehabilitar con amor para una vida feliz". Este mensaje resonó en su última intervención pública, donde reiteró la importancia de contar con el apoyo de empresas y particulares para garantizar la continuidad y el crecimiento de AEDIN. "Es un trabajo arduo del que estamos enamorados y lo hacemos por convicción", expresó, dejando un llamado urgente a la comunidad para que se sume a esta noble causa.
La Fundación AEDIN no solo se dedica a la atención de niños con parálisis cerebral, sino que también busca visibilizar la realidad de quienes viven con esta condición. Victoria afirmó en varias ocasiones que es esencial conocer los desafíos y las posibilidades que enfrentan estas personas, promoviendo así una integración más efectiva en la sociedad. Las campañas de concientización que lleva adelante la fundación son fundamentales para crear un puente entre la realidad de los afectados y la comprensión de la comunidad.
La parálisis cerebral, como se define, es un trastorno que afecta el movimiento y la coordinación muscular, y que se manifiesta en la infancia. Es el resultado de alteraciones en el cerebro en desarrollo que comprometen la capacidad de control motor y el equilibrio. Este trastorno, que puede tener diversas causas, no solo impacta en la vida del niño, sino que también afecta a toda su familia, lo que hace aún más relevante el trabajo de instituciones como AEDIN. La labor de Victoria Campos Malbrán de Rohm ha sido, sin duda, un faro de esperanza y una fuente de inspiración para todos aquellos que buscan mejorar la calidad de vida de los más vulnerables. Su legado perdurará en el tiempo, guiando a futuras generaciones en la lucha por la inclusión y la atención integral de los niños con trastornos neurológicos.



