Las proyecciones de inflación para el corto plazo han tomado un giro significativo, según el último informe de la Universidad Torcuato Di Tella. Para los próximos treinta días, se estima que la inflación alcance el 4% en promedio, mientras que la mediana se sitúa en un 3%. Este aumento en las expectativas se produce en un contexto de incertidumbre económica que afecta a la población, generando inquietud sobre el futuro inmediato.

Desde mayo de 2023, la Universidad ha incluido una nueva pregunta en sus encuestas, centrada en la inflación mensual prevista para el plazo de un mes. Esta modificación ha permitido captar mejor las percepciones de los ciudadanos, quienes parecen más cómodos estimando fluctuaciones a corto plazo en lugar de realizar proyecciones anuales. Este fenómeno puede reflejar la realidad de una economía en crisis, donde los cambios son más palpables en el día a día de los consumidores.

Comparando los datos actuales con los del mes anterior, se observa un incremento en la expectativa promedio de inflación, que pasó de 3,65% en febrero a 4% en marzo. Sin embargo, la mediana se ha mantenido constante en 3%, indicando que, aunque la percepción general ha cambiado, la mayoría de los encuestados aún presenta una visión moderada sobre la inflación inminente. Este patrón sugiere un desbalance entre la experiencia individual y la percepción colectiva del fenómeno inflacionario.

A nivel regional, las expectativas de inflación también varían considerablemente. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se anticipa una inflación del 36,1%, superando a las estimaciones del Gran Buenos Aires, que se sitúan en 35,7%, y del interior del país con un 32%. En términos comparativos con el mes anterior, se han registrado reducciones en las expectativas de inflación en todas las regiones, lo que podría indicar un cambio en la percepción de los hogares sobre la situación económica.

En particular, los hogares de menores ingresos han ajustado sus expectativas de inflación anual, que pasaron de 36,3% a 35,2%, mientras que la mediana permanece en 30%. Por otro lado, los hogares de mayores ingresos también han modificado sus proyecciones, reduciendo el promedio de 35,4% a 32,9%, con la mediana sin cambios en 30%. Este fenómeno podría estar relacionado con la disminución del poder adquisitivo y el impacto de la inflación sobre los bienes de consumo diario.

Las consultoras privadas están sugiriendo que el IPC para marzo podría mostrar un ligero aumento o estancamiento en la tendencia de desaceleración, con estimaciones que rondan el 3% mensual. Históricamente, marzo es un mes complicado para la economía argentina, ya que coincide con el inicio del ciclo lectivo, lo que incrementa los gastos en educación y otros costos asociados, como útiles escolares y cuotas. Esta presión estacional, combinada con el recambio de temporada en indumentaria y los efectos de los servicios regulados, podría contribuir a un nuevo aumento en la inflación en el tercer mes del año.