Tokio, 10 de marzo (Redacción Medios Digitales).- En el marco del decimoquinto aniversario del desastre nuclear de Fukushima, especialistas han expresado su preocupación por la falta de reconocimiento institucional respecto a la conexión entre la radiación emitida durante el accidente y los efectos adversos en la salud, en particular el aumento de diagnósticos de cáncer en la región.
Motomi Ushiyama, médica interna que investiga los efectos de la radiación, destacó en una conferencia de prensa que aproximadamente 400 jóvenes residentes de Fukushima, que tenían 18 años o menos en 2011, han sido diagnosticados con cáncer. Este dato pone de manifiesto el impacto duradero de la contaminación nuclear en la salud de la población local.
Ushiyama también subrayó el estigma social asociado a la enfermedad, indicando que muchos pacientes evitan hablar abiertamente sobre su diagnóstico debido a las críticas que podrían recibir, las cuales consideran que obstaculizan el proceso de reconstrucción de la región. A pesar de ello, enfatizó que la radiación no se limita a Fukushima, afectando a un área más extensa del este japonés, lo que pone en tela de juicio la validez del enfoque centrado únicamente en la zona del desastre. Asimismo, hizo un llamado para fomentar la investigación internacional sobre los efectos de la radiación en la salud, en colaboración con diversos actores, incluidos médicos y abogados.



