Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Montreal ha arrojado resultados sorprendentes respecto a los beneficios del entrenamiento cognitivo en adultos mayores de 60 años. La investigación destaca que al realizar ejercicios de memoria, atención y coordinación mental, estos individuos no solo mejoran las habilidades específicas que practican, sino que también experimentan mejoras en funciones cognitivas no directamente relacionadas con los ejercicios realizados. Este fenómeno, conocido como "transferencia lejana", abre nuevas perspectivas sobre la plasticidad cerebral y sugiere que la mente envejecida puede adaptarse mejor de lo que se pensaba.
La flexibilidad cognitiva, que se refiere a la capacidad de adaptarse a nuevas situaciones, es una habilidad que tiende a deteriorarse con la edad. Sin embargo, los hallazgos de este estudio indican que los adultos mayores pueden mantener una notable capacidad de adaptación en su vida cotidiana, lo que se traduce en habilidades como aprender a utilizar nuevas aplicaciones en sus teléfonos o mantener conversaciones mientras realizan otras actividades. Esta capacidad es crucial para enfrentar los desafíos que surgen con el envejecimiento y sugiere que la intervención cognitiva puede ser una herramienta valiosa para preservar la salud mental en la vejez.
El estudio, publicado en la revista Journal of Cognitive Enhancement, involucró a un total de 84 participantes, divididos entre 49 adultos mayores y 35 jóvenes de entre 18 y 30 años. Los investigadores diseñaron dos modalidades de entrenamiento cognitivo: una centrada en ejercicios de "doble tarea" y otra enfocada en la memoria de trabajo a través de la prueba conocida como n-back. Durante un período de cuatro semanas, los participantes dedicaron entre 45 y 60 minutos a cada sesión de entrenamiento, lo que les permitió experimentar una inmersión profunda en los ejercicios propuestos.
En el entrenamiento de doble tarea, los adultos debían identificar imágenes de animales y cuerpos celestes utilizando ambas manos simultáneamente. Esta actividad requería una coordinación precisa y la capacidad de gestionar múltiples flujos de información al mismo tiempo. Por otro lado, en el ejercicio n-back, los participantes tenían que recordar secuencias numéricas y detectar coincidencias, lo que exigía un uso intensivo de la memoria de trabajo, una función que tiende a decaer con el paso del tiempo.
Antes de iniciar el programa de entrenamiento, todos los voluntarios pasaron por evaluaciones neuropsicológicas y funcionales para asegurar que no presentaran alteraciones cognitivas significativas. Las pruebas y el entrenamiento fueron supervisados por un equipo especializado en el Centro EPIC del Instituto de Cardiología de Montreal, dirigido por Caroll-Ann Blanchette, lo que garantiza la validez y rigor del estudio.
Los resultados del estudio fueron alentadores. Al finalizar el entrenamiento, todos los participantes mostraron mejorías en las tareas que habían practicado. Sin embargo, lo más notable fue que los adultos mayores experimentaron un fenómeno adicional: lograron avances en habilidades que no estaban directamente relacionadas con los ejercicios que habían realizado. Por ejemplo, aquellos que participaron en los ejercicios de memoria de trabajo no solo mejoraron en esa área, sino que también presentaron un desempeño superior en tareas que exigían la coordinación de múltiples actividades. Este hallazgo, que no se observó en los participantes jóvenes, sugiere que los adultos mayores poseen una reserva cognitiva que les permite beneficiarse de manera más amplia de las intervenciones dirigidas.
Otro aspecto destacado en el estudio fue la reducción en el tiempo de reacción de los adultos mayores, que disminuyó en cerca de 90 milisegundos, lo que indica un aumento en la eficiencia para gestionar la atención y procesar información. Este avance es significativo, ya que refleja una mejora en la velocidad y agilidad mental que puede tener un impacto positivo en la calidad de vida de los adultos mayores. En un mundo donde la tecnología y las demandas cognitivas son cada vez más complejas, la capacidad de adaptarse a nuevas situaciones se convierte en una habilidad esencial para el bienestar en la tercera edad. Este estudio no solo resalta la importancia del entrenamiento cognitivo, sino que también abre la puerta a nuevas estrategias para fomentar la salud mental y la independencia en los años dorados.



