La madre y el padrastro de Thiago Altamirano, un niño de tan solo dos años, se encuentran en prisión preventiva tras ser imputados por la muerte del menor en un caso que ha conmocionado a la comunidad de Salta. La tragedia tuvo lugar el lunes por la noche, cuando el pequeño fue trasladado de urgencia al Hospital Materno Infantil, donde los médicos constataron que había llegado sin signos vitales. La situación ha desatado un torrente de acusaciones y un profundo dolor en la familia del niño, que denuncia haber alertado sobre el riesgo que corría Thiago.
Durante la audiencia de imputación, la abuela paterna del niño, visiblemente afectada, manifestó que había realizado cuatro denuncias previas advirtiendo sobre el peligro que enfrentaba su nieto. “Yo les advertí que mi nieto estaba en riesgo, en peligro”, declaró la mujer, quien reclama justicia y el bienestar de otro nieto que se encuentra bajo cuidado institucional. La imputación formal recae sobre la madre, acusada de homicidio agravado por el vínculo, y sobre el padrastro, de 32 años, quien enfrenta cargos por homicidio agravado por alevosía, ambos considerados coautores del hecho.
El juez Leonardo Gabriel Feans fue quien dictó la prisión preventiva, luego de que el fiscal Daniel Espilocín, a cargo de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, formalizara la acusación. Durante la audiencia, los acusados tuvieron la oportunidad de declarar y presentar su versión de los hechos, asistidos por abogados defensores. Pese a las solicitudes de arresto domiciliario por parte de la defensa del hombre y de libertad para la mujer, el juez desestimó ambas peticiones, enfatizando la gravedad de los delitos y los riesgos de fuga, así como la posible obstrucción de la investigación.
Las primeras hipótesis del caso apuntan a que el padrastro habría causado la muerte de Thiago mediante maniobras de asfixia y sofocación, mientras que a la madre se le atribuye una actitud omisiva ante la situación. Este trágico desenlace se produjo luego de que el niño fuera llevado al Hospital Papa Francisco junto a su madre. A pesar de la versión inicial de la madre, quien alegó que su hijo había sufrido una caída accidental, los médicos detectaron lesiones que indicaban un cuadro mucho más grave.
De inmediato, el fiscal Espilocín solicitó la detención preventiva de los adultos responsables del menor y requirió la intervención de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF). Como parte de la investigación, se llevaron a cabo pericias en el hogar donde residía el niño y el cuerpo fue trasladado al Servicio de Tanatología Forense para la realización de la autopsia correspondiente. La comunidad, que se encuentra en estado de shock, espera respuestas y justicia para Thiago.
En medio de esta dolorosa situación, Marta, la abuela paterna de Thiago, expresó su inconsolable tristeza y su deseo de que se haga justicia. “Sé que ya no vamos a ver a Thiago, lo vamos a llevar en la mente y en el corazón. Solo queremos que entreguen a Tobías”, declaró rodeada de familiares que la apoyan en este difícil momento. La historia de Thiago es un recordatorio escalofriante de la vulnerabilidad de los niños y la importancia de protegerlos de situaciones de riesgo, así como de la responsabilidad que recae sobre los adultos a su cargo. La sociedad observa con atención el desarrollo de este caso, que pone de relieve la necesidad de reformas y acciones más efectivas en la protección de los menores.



