Un reciente análisis sugiere que el uso de medicamentos derivados del cannabis para tratar problemas de salud mental podría no ser tan efectivo como se pensaba. Este estudio, realizado por un equipo de investigadores, revisó una amplia gama de investigaciones realizadas a lo largo de varias décadas y concluyó que existe poca evidencia que respalde la eficacia del cannabis en la mayoría de los trastornos mentales y en el tratamiento del consumo de sustancias.

La revisión, publicada el 16 de marzo, abarcó 54 ensayos clínicos aleatorizados y analizó los datos de 2.477 participantes desde 1980 hasta mayo de 2025. A pesar de la popularidad de los productos de cannabis en países como Estados Unidos, Canadá y Australia, donde muchas personas recurren a ellos para tratar afecciones como la ansiedad, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y problemas de sueño, los resultados no mostraron mejoras significativas en estos casos.

El autor principal de la investigación, Jack Wilson, investigador postdoctoral en la Universidad de Sídney, destacó que, aunque algunas personas pueden experimentar beneficios individuales, la evidencia global no justifica el uso rutinario de estos tratamientos. Sin embargo, se identificaron ciertos potenciales beneficios, como la combinación de CBD y THC que podría ayudar a reducir los síntomas de abstinencia en consumidores de cannabis y mejorar la calidad del sueño en personas con insomnio. A pesar de ello, los investigadores enfatizaron que se requiere mayor investigación para comprender mejor el impacto del cannabis medicinal en diversas condiciones de salud mental.