Un reciente estudio ha establecido un vínculo entre la agresividad en la adolescencia temprana y un envejecimiento biológico más acelerado, así como un índice de masa corporal (IMC) elevado a los 30 años. La investigación, llevada a cabo por un equipo de la Universidad de Virginia, analizó el comportamiento de 121 jóvenes durante más de quince años, destacando las implicancias para la salud que pueden derivar de las dificultades sociales en esta etapa.
Las conclusiones, publicadas en la revista Health Psychology, indican que la agresión durante la adolescencia puede tener repercusiones duraderas en la salud, incrementando el riesgo de desarrollar enfermedades como la diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares en la adultez. Los investigadores siguieron a los participantes desde los 13 años hasta su ingreso a la adultez, recopilando información sobre su comportamiento agresivo y las dinámicas familiares y sociales que enfrentaron.
Al cumplir 30 años, se evaluó el envejecimiento biológico de los individuos mediante biomarcadores sanguíneos y un algoritmo que estima la edad biológica. Los resultados mostraron que aquellos con altos niveles de agresión en la adolescencia presentaban una edad biológica más avanzada, incluso al considerar factores como género, situación económica y antecedentes de salud. Además, se observó que los varones y los adolescentes de familias de bajos recursos mostraban signos de un envejecimiento más acelerado, vinculado a conflictos familiares y dificultades en las relaciones interpersonales.



