En la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio en Madrid, se llevó a cabo un sentido homenaje a la princesa Irene de Grecia, un mes después de su fallecimiento. La ceremonia, que se realizó a los 40 días de su muerte según la tradición ortodoxa, contó con la presencia de la reina Sofía, quien estuvo acompañada por la infanta Cristina y su sobrina Alexia de Grecia, junto a su esposo Carlos Morales, que viajaron desde Canarias para recordar a la difunta.
La ausencia de los reyes Felipe y Letizia fue notable, ya que se encontraban comprometidos con actividades institucionales fuera de la capital española. El rey Felipe VI participaba en Huelva en la conmemoración del centenario del vuelo del 'Plus Ultra', mientras que la reina Letizia asistía en Huesca a la proclamación del Premio Princesa de Girona "Creaempresa 2026". También se hizo notar la falta de la infanta Margarita, quien fue representada en la ceremonia por su esposo, el doctor Carlos Zurita, y su hija María.
Entre los asistentes al emotivo acto se encontraba la infanta Elena, quien fue recibida por el sacerdote ortodoxo al ingresar al recinto, y su hija Victoria Federica. A pesar del luto, Victoria eligió un atuendo negro que respetó el protocolo. El evento también atrajo a otros miembros de la familia real y amigos cercanos, como Simón de Bulgaria y la conocida Paloma O'Shea, lo que evidenció el carácter familiar y discreto de la ceremonia en memoria de la princesa Irene. Este homenaje se diferencia de la capilla ardiente que se estableció en la misma catedral, donde previamente se velaron sus restos en la intimidad familiar.



