La ingesta frecuente de alimentos ultraprocesados, como comidas rápidas y snacks, puede tener repercusiones negativas en la salud ósea. Un estudio realizado por la Universidad de Tulane ha encontrado una relación entre el consumo elevado de estos productos y una disminución en la densidad mineral ósea, así como un incremento en el riesgo de sufrir fracturas de cadera.

La investigación, que abarcó más de 160.000 participantes del Biobanco del Reino Unido a lo largo de más de 12 años, reveló que aquellos que consumen una mayor cantidad de alimentos ultraprocesados, que incluyen productos con altos niveles de sal, azúcares y grasas no saludables, presentan una reducción en la densidad ósea en áreas críticas como el fémur y la región lumbar.

Los hallazgos son alarmantes: por cada 3,7 porciones adicionales de ultraprocesados que se consumen diariamente, el riesgo de fractura de cadera se incrementa en un 10,5%. Esta cifra se traduce, por ejemplo, en la inclusión de un plato congelado, una galletita y un refresco en la dieta habitual. Además, el estudio indica que el impacto es más notable en personas menores de 65 años y en aquellas con un índice de masa corporal inferior a 18,5, quienes ya enfrentan riesgos adicionales para su salud ósea.