Entender las emociones que sentimos antes de comer puede ser más relevante de lo que se cree. Un estudio reciente de la Flinders University en Australia revela que estados emocionales momentáneos, como el estrés, la ansiedad o la tristeza, afectan directamente la selección de alimentos poco saludables. Este fenómeno es especialmente notable entre quienes intentan mantener un control sobre su peso.
La investigación, publicada en la revista Food Quality and Preference, evidencia que las emociones inmediatas influyen más que la personalidad o el estado de ánimo general a la hora de elegir qué comer. En este sentido, no es la disposición habitual de una persona lo que predomina en las decisiones alimentarias, sino cómo se siente en el instante previo a la elección.
El estudio, liderado por el doctor Isaac Williams y la profesora Eva Kemps, analizó el comportamiento alimentario de más de 150 mujeres durante una semana. Las participantes registraron en un diario todo lo que comían, junto con sus emociones antes de cada alimento. Los hallazgos sugieren que el malestar emocional puede ser un factor que debilita el autocontrol alimentario, llevando a elecciones menos saludables en momentos de tensión o tristeza.



