La creciente cantidad de adultos mayores que viven solos está transformando el escenario social en Estados Unidos. De acuerdo a un informe de Kiplinger, más de 15 millones de personas mayores de 55 años se encuentran sin pareja ni hijos, y el porcentaje de hogares unipersonales se ha incrementado del 16% al 30% entre 1970 y 2022.
Estos individuos, conocidos como “solo agers”, enfrentan retos relacionados con la soledad, la gestión de su salud y la planificación financiera. Sin embargo, también están explorando nuevas maneras de mantener su independencia y encontrar un sentido de comunidad.
Los adultos mayores que viven sin compañía familiar deben hacer frente a su vejez sin el apoyo de familiares cercanos. Para preservar su autonomía, implementan diversas estrategias, como crear redes sociales, unirse a grupos de autoayuda y recurrir a recursos organizativos que les permiten vivir de manera independiente y mejorar su bienestar. Este fenómeno está impulsado por cambios demográficos y culturales, como el envejecimiento de la generación del baby boom, la disminución en el número de hijos y el aumento de la independencia económica de las mujeres. Emily Nabors, subdirectora de innovación del National Council on Aging, señala que la mayor longevidad ha llevado a una mayor visibilidad de quienes envejecen sin el apoyo de una familia cercana.



