Un reciente estudio de la Clínica Mayo ha revelado que el cerebro de las personas con epilepsia puede aprender a tener convulsiones mientras duerme. Este fenómeno ocurre cuando, tras una convulsión, el cerebro entra en un estado de sueño profundo que simula el proceso de almacenamiento de recuerdos, lo que, en lugar de ayudar a sanar, refuerza la actividad eléctrica que provoca futuros episodios de convulsiones.

La investigación, publicada en el Journal of Neuroscience, analizó registros cerebrales de 11 pacientes con epilepsia focal resistente a tratamientos. Los científicos encontraron que, en las noches siguientes a una convulsión, los cerebros de estos pacientes pasaban más tiempo en sueño no REM (NREM). Durante esta fase, se intensifican las ondas cerebrales, lo que indica un proceso de consolidación de la memoria que, en este caso, resulta perjudicial.

De este modo, los investigadores sugieren que el cerebro puede estar utilizando sus propios mecanismos de aprendizaje para fortalecer las redes que generan convulsiones, lo cual podría abrir una ventana para nuevas intervenciones médicas. Con cerca de 3 millones de personas afectadas por epilepsia en Estados Unidos, la Clínica Mayo está trabajando en la iniciativa BIONIC, cuyo objetivo es desarrollar tecnología que pueda detectar convulsiones y actuar en tiempo real para mitigar sus efectos durante el sueño.