La preocupación por cómo el cuerpo enfrenta el proceso de envejecimiento es cada vez mayor, especialmente considerando que la expectativa de vida sigue en aumento. Este fenómeno genera inquietud en millones de individuos que buscan mantener su independencia y calidad de vida en la vejez.

Expertos en el área de la salud han identificado pruebas físicas sencillas, respaldadas por investigaciones científicas, que permiten evaluar el estado funcional del organismo. Además, subrayan que es posible mejorar los resultados a través de ejercicios apropiados para cada etapa de la vida, lo que puede ser un aliciente para aquellos que desean cuidar su bienestar a largo plazo.

La evaluación objetiva de la fuerza muscular, el equilibrio y la movilidad es fundamental para anticipar el riesgo de caídas y la posible dependencia en el futuro. Según Stuart Phillips, docente en la Universidad McMaster, incluso el entrenamiento de baja intensidad puede ser efectivo para preservar y recuperar la fuerza en adultos mayores. La implementación de estas pruebas puede proporcionar información valiosa sobre la salud y la autonomía de las personas mayores, ayudando a prevenir complicaciones futuras.