La actividad física ha sido identificada como un componente crucial en la lucha contra el deterioro cognitivo, según un reciente estudio realizado en Pensilvania. Este informe destaca que aproximadamente el 45% de los casos de demencia a nivel mundial podrían prevenirse o retrasarse si se toman medidas sobre factores de riesgo que son modificables, incluyendo la falta de actividad física. El mensaje fue enfatizado durante un evento por el Mes de los Estadounidenses Mayores, en el que participaron autoridades estatales y profesionales de la salud, quienes abogaron por un enfoque integral para el cuidado de los adultos mayores.
Durante este encuentro, se reveló que más de 280.000 residentes de Pensilvania mayores de 65 años padecen Alzheimer, y el gobernador de la región, Josh Shapiro, anunció la asignación de 5 millones de dólares en el presupuesto 2025-2026 para financiar investigaciones sobre enfermedades neurodegenerativas. Esta medida se complementa con otra partida del mismo monto propuesta para el año siguiente, evidenciando un compromiso estatal para abordar la crisis del Alzheimer y otras condiciones relacionadas con el envejecimiento.
El evento se enmarca dentro de una estrategia más extensa conocida como "Aging Our Way, PA", que tiene como objetivo promover un envejecimiento saludable. Este plan, que se extiende por diez años, busca integrar servicios de envejecimiento, prevención de enfermedades crónicas y salud comunitaria, al tiempo que se proporciona apoyo a los adultos mayores para que mantengan su autonomía en sus hogares y comunidades. La necesidad de un enfoque holístico es fundamental, ya que la salud mental y física de las personas mayores está interrelacionada.
Jason Kavulich, secretario de Envejecimiento, subrayó que la actividad física es una herramienta vital para preservar la independencia y mejorar el bienestar general de los adultos mayores. Durante el evento, se realizó una demostración del programa Silver Sneakers, diseñado para fomentar la actividad física entre las personas mayores. Este tipo de iniciativas no solo promueven el ejercicio, sino que también refuerzan la importancia de mantener una vida activa y social, lo que a su vez puede tener un impacto positivo en la salud mental.
La secretaria de Salud, Debra Bogen, amplió la discusión al incluir el riesgo de demencia dentro de un conjunto más amplio de decisiones preventivas. Bogen enfatizó que los hábitos saludables, como una buena alimentación, la actividad física regular y la vacunación, son fundamentales para mantener una buena salud a medida que se envejece. Esta visión integral resalta la importancia de adoptar un estilo de vida que no solo proteja el corazón, sino que también beneficie la salud cerebral.
Además, se presentó un dato relevante sobre la vacuna contra el herpes zóster, que se asocia con una reducción del 20% en el riesgo de desarrollar demencia, según un estudio publicado en la revista Nature. Aunque no se afirma que la vacunación cambie la evolución de la enfermedad en personas con deterioro cognitivo, este hallazgo se suma a las estrategias preventivas que pueden contribuir a una mejor calidad de vida en la tercera edad. En el contexto actual, es esencial que las decisiones cotidianas de los adultos mayores incluyan actividades que promuevan tanto su bienestar físico como mental, creando así una base sólida para un envejecimiento saludable.



