El juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña, un niño de cinco años que tuvo lugar en Corrientes, ha comenzado su andamiaje judicial desde el 16 de junio. Los fiscales Carlos Schaefer y Tamara Pourcel han articulado su estrategia con el objetivo de demostrar ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes (TOF) que el pequeño fue víctima de un plan orquestado de sustracción y ocultamiento, que involucraría a al menos diez personas. Este caso, que ha conmocionado a la sociedad argentina, se enmarca en un contexto donde la búsqueda de justicia por parte de los familiares se vuelve crucial para la reconstrucción de los hechos y la determinación de la verdad judicial.
Durante las primeras tres semanas del juicio, se realizaron siete audiencias que han puesto de manifiesto las tensiones entre los familiares de Loan y los imputados. Trece miembros de la familia, entre ellos los padres, hermanos y otros allegados, han tenido la oportunidad de declarar ante el tribunal. Los 17 acusados, que se presentaron tanto de manera remota como presencial, fueron acompañados por un equipo de defensores que suma un total de 30 abogados. Este entramado legal y emocional ha generado un ambiente cargado de emociones, donde cada testimonio aporta un ladrillo más a la construcción de la verdad sobre lo sucedido la fatídica jornada del 13 de junio de 2024.
Uno de los momentos más conmovedores del juicio fue la declaración de María Noguera, madre de Loan, quien no pudo contener las lágrimas al recordar a su hijo. Su testimonio fue particularmente revelador, ya que confrontó directamente a dos de los imputados, Laudelina Peña y Carlos Pérez, instándolos a confesar el paradero de su hijo. La frase “Que digan dónde está” resonó en la sala como un eco de desesperación y urgencia, visibilizando el dolor y la búsqueda de respuestas que atraviesa a la familia. La tensión se palpó en el ambiente, especialmente cuando Pérez, desde su lugar, se limitó a negar cualquier conocimiento sobre la situación del niño, provocando la intervención del presidente del tribunal para controlar la creciente emotividad.
A pesar de la gravedad de los cargos y la presión del entorno, hasta el momento, ninguno de los siete imputados por la sustracción y el ocultamiento ha decidido brindar su declaración. La mayoría de los integrantes de lo que ha sido denominado como la “banda del hotel” también ha optado por el silencio, lo que ha dejado a los testigos familiares como principales portadores de la narrativa del caso. Hasta ahora, solo Alan Cañete y Valeria Liliana López han prestado testimonio, aunque su aporte no ha logrado modificar la hipótesis planteada por la fiscalía.
La reconstrucción de los hechos ha quedado, por tanto, en manos de los allegados a Loan, quienes han enfrentado a sus acusadores por primera vez en un espacio donde el dolor y el deseo de justicia se cruzan. Las declaraciones de los padres del niño, así como de sus seis hermanos, abuela, tíos y primas, han contribuido a delinear con claridad los eventos del 13 de junio, desde la organización del almuerzo hasta los primeros esfuerzos por encontrar al pequeño tras su desaparición.
En este sentido, el tribunal ha logrado establecer una cronología de los eventos que rodearon al almuerzo, identificando a los participantes y cómo se llevó a cabo el desplazamiento de los niños hacia un naranjal cercano. Estos detalles son cruciales para construir el relato judicial y ofrecer claridad a un caso que ha sido objeto de gran atención mediática y pública. Además, las primeras semanas del juicio han dejado huella a través de escenas emotivas que han marcado el inicio de este proceso, reflejando el anhelo de justicia por parte de quienes buscan respuestas y la verdad detrás de la desaparición de Loan.



