Un análisis reciente ha puesto de manifiesto que los desastres naturales y eventos violentos no solo impactan en el momento de su ocurrencia, sino que pueden dejar cicatrices en la salud mental de las personas durante años. Según la revisión de datos de 71 estudios que abarcaron más de 137.000 participantes a nivel mundial, se estima que más del 22% de los sobrevivientes desarrolla algún tipo de trastorno mental hasta una década después del suceso.

Los investigadores, liderados por Michel Dückers, profesor de ciencias del comportamiento en la Universidad de Groningen, indican que las manifestaciones de problemas de salud mental suelen presentarse en dos momentos críticos: poco después del desastre y nuevamente alrededor de una década más tarde. Este hallazgo desafía la creencia de que el tiempo cura las heridas, sugiriendo que los efectos pueden ser mucho más prolongados de lo que se pensaba.

Entre los trastornos más comunes se encuentra la depresión, que afecta aproximadamente al 30% de los sobrevivientes, seguido de la angustia, problemas de sueño y trastorno de estrés postraumático. El estudio revela que tanto los desastres naturales como los provocados por el hombre tienen un impacto similar en la salud mental, lo que resalta la necesidad de un seguimiento continuo y un apoyo adecuado para los afectados en los años posteriores a estos eventos devastadores.