La formación de los dientes de leche, también conocidos como dientes deciduos, inicia en las primeras semanas del embarazo y juega un papel fundamental en el crecimiento infantil. Según la pediatra Priyanka Rao, profesora asociada en la Universidad de Carolina del Norte, estos dientes pueden ofrecer información valiosa sobre la salud de la madre durante la gestación y alertar sobre posibles riesgos para la salud mental del niño en el futuro.
Los dientes temporales comienzan a desarrollarse aproximadamente a la sexta semana de gestación, cuando surgen los primeros brotes dentarios. Entre los meses tercero y cuarto del embarazo, se forma el tejido que constituye la estructura de los dientes. Aunque es poco común, algunos bebés pueden nacer con dientes visibles, conocidos como dientes natales, que generalmente caen en el primer mes y no son considerados dientes de leche auténticos.
Los primeros dientes de un bebé suelen aparecer entre los seis y nueve meses, comenzando comúnmente por los incisivos centrales. La erupción dental es un proceso variable; no es inusual que un niño no tenga dientes hasta cumplir dos años. Estos dientes temporales son cruciales ya que mantienen el espacio para los dientes permanentes que surgirán entre los seis y siete años y contribuyen al desarrollo adecuado del maxilar, además de ser fundamentales para la masticación y el lenguaje en la infancia.



