El reflujo ácido es una afección que suele ser reconocida principalmente por la acidez estomacal, pero presenta una serie de síntomas menos evidentes que pueden pasar desapercibidos. Si no se identifican a tiempo, estas manifestaciones pueden incrementar el riesgo de complicaciones graves. Especialistas de instituciones de renombre destacan la importancia de reconocer estas señales.

Este trastorno se produce cuando los ácidos del estómago se trasladan hacia el esófago, generando molestias que van más allá de la acidez ocasional. Se considera enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) cuando los episodios ocurren dos o más veces a la semana. Diversos factores, como la ingesta de comidas grasosas, chocolate, café y alcohol, entre otros, aumentan la probabilidad de padecerlo, especialmente en personas con sobrepeso o que fuman.

Entre los síntomas menos conocidos, se encuentra el dolor en el pecho, que puede confundirse con un ataque cardíaco. Asimismo, la producción excesiva de saliva después de comer es una señal de alerta, ya que las glándulas salivales se activan en un intento de proteger la garganta del ácido. Otros síntomas incluyen sibilancias, dificultad para respirar, eructos frecuentes y una sensación de nudo en la garganta, que pueden indicar reflujo crónico. Las náuseas tras las comidas y el sabor ácido persistente también son indicativos de esta afección, que puede afectar considerablemente la calidad de vida de quienes la padecen.