En el marco del juicio por la muerte de Diego Maradona, el testimonio del médico Mario Schiter ha traído a la luz detalles cruciales que complican la situación legal de los imputados Leopoldo Luque y Agustina Cosachov. La audiencia, que tuvo lugar en San Isidro, se vio marcada no solo por el contenido de la declaración, sino también por un incidente emocional que afectó a Gianinna Maradona, quien se descompensó tras la exhibición de fotografías de la autopsia de su padre.

Mario Schiter, un médico especializado en terapias intensivas que acompañó a Maradona durante su rehabilitación en Cuba, fue convocado a prestar declaración ante el tribunal durante casi seis horas. A lo largo de su intervención, Schiter no solo se refirió a la salud del exfutbolista, sino que también ofreció información sobre su estado justo antes de ser trasladado a su hogar en Tigre, donde falleció el 25 de noviembre de 2020. Su testimonio se convierte en una pieza clave en la búsqueda de responsabilidades sobre la atención que recibió Maradona en sus últimos días.

El médico se convirtió en una figura de confianza para la familia Maradona tras haber brindado atención en momentos críticos, como cuando Diego sufrió un grave episodio de salud en Uruguay. Desde entonces, se le consultó en diversas ocasiones, siendo su última intervención en el contexto de la operación de Maradona en un sanatorio de Vicente López. En ese momento, se discutió la continuidad de su tratamiento tras recibir el alta médica, lo que posteriormente se tornaría un tema de controversia.

Durante su declaración, Schiter reveló que fue contactado por la Clínica Olivos para brindar una segunda opinión sobre el tratamiento de Maradona. En este sentido, sugirió a Luque y Cosachov que no lo trasladaran a su casa, dado el estado delicado en el que se encontraba. Recordó que, al ser consultado sobre cómo habían manejado la excitación psicomotriz de Maradona en Cuba, mencionó el uso de medicamentos como el propofol y el fentanilo, que habían demostrado eficacia en el tratamiento del paciente.

El testimonio de Schiter apunta a la falta de atención a su recomendación, lo que podría implicar una negligencia por parte de los médicos tratantes. Aseguró que la propuesta del equipo médico de Olivos consistía en utilizar un medicamento alternativo que, aunque efectivo, conllevaba riesgos significativos, incluyendo una drástica disminución de la frecuencia cardíaca. Esto subraya la responsabilidad que tienen los profesionales de la salud al considerar el bienestar del paciente en sus decisiones clínicas.

Además, el médico enfatizó que Maradona, aunque contaba con el alta del sanatorio, requería continuar su tratamiento en un entorno adecuado, ya sea en un centro de rehabilitación especializado o en un régimen de internación domiciliaria. Schiter argumentó que la atención que se brindara debía ser acorde a la complejidad de la situación del exfutbolista, sugiriendo que la decisión de su traslado a casa no fue la más acertada. La declaración de Schiter añade un nuevo nivel de complejidad al caso, ya que plantea interrogantes sobre la calidad de la atención médica que recibió Maradona en sus últimos días.

El juicio sigue su curso, y la exposición de testimonios como el de Mario Schiter podría tener un impacto significativo en el desenlace del mismo. La búsqueda de justicia para Diego Maradona continúa, mientras su legado y su vida siguen generando debates y reflexiones sobre la atención médica y la responsabilidad profesional en momentos críticos.