El odontólogo Antonio Longo, parte del equipo Asistencial y de Innovación Clínica de Sanitas Dental, ha alertado sobre los riesgos que conlleva la disminución de la saliva durante la temporada estival, especialmente en la población mayor. Este fenómeno, común en los meses más calurosos, puede dificultar la masticación, alterar el uso de prótesis dentales y, en consecuencia, aumentar las molestias bucales en este grupo etario. La saliva juega un papel fundamental en la salud oral, y su escasez puede tener repercusiones significativas en la calidad de vida de los ancianos.
Longo señala que la falta de saliva puede convertir el acto de comer en un desafío. La textura de ciertos alimentos se vuelve más difícil de manejar, lo que puede generar una sensación de boca pastosa. Esto no solo afecta a la experiencia de la comida, sino que también puede provocar que las prótesis dentales rocen más de lo habitual, lo que lleva a incomodidades y posibles lesiones en la mucosa oral. La detección temprana de estos síntomas es crucial para garantizar una adecuada hidratación y atención a la salud dental, evitando que problemas menores se conviertan en situaciones que impacten negativamente en la calidad de vida de los mayores.
Más allá de las dificultades en la alimentación, la boca seca tiene consecuencias directas sobre la salud bucodental. La reducción del flujo salival limita la defensa natural del organismo contra bacterias y hongos. Esto puede facilitar la aparición de caries, inflamaciones en las encías y hasta infecciones como la candidiasis oral. En personas que utilizan prótesis dentales, la falta de humedad puede resultar en heridas y complicaciones que impidan su uso prolongado, generando un efecto dominó en la salud general del paciente.
Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores, agrega que la sequedad oral puede manifestarse de maneras sutiles y no siempre evidentes. En muchos ancianos, los síntomas pueden incluir el rechazo hacia alimentos secos, la necesidad de ingerir agua con cada bocado e incluso la pérdida del apetito, ya que comer puede tornarse incómodo. Estos cambios son de suma importancia, ya que la salud oral está íntimamente relacionada con la nutrición, la autonomía y la capacidad de los mayores para llevar a cabo sus rutinas diarias sin inconvenientes.
Para mitigar los efectos del calor y cuidar la salud bucodental, los especialistas de Sanitas proponen una serie de recomendaciones. La primera y más relevante es la ingesta regular de agua a lo largo del día. En personas mayores, la sensación de sed puede ser menos pronunciada, por lo que es recomendable anticiparse y beber antes de sentir la necesidad. Síntomas como boca pegajosa, labios secos o cambios en el color de la orina pueden ser señales de que la hidratación no es la adecuada.
Además, es importante limitar el consumo de bebidas azucaradas y alcohólicas. Aunque estas pueden ser tentadoras en verano, no reemplazan la hidratación que proporciona el agua y pueden contribuir a la aparición de caries o intensificar la sensación de sequedad. Por último, mantener una buena higiene oral es clave: cepillarse los dientes al menos dos veces al día con pasta fluorada, limpiar la lengua y revisar el ajuste de las prótesis dentales son prácticas esenciales para mantener la salud bucodental. Estimular la producción de saliva mediante el uso de chicles sin azúcar o productos específicos también puede ser beneficioso, ayudando a mejorar la lubricación e hidratación de las mucosas bucales.



