La búsqueda de una piel saludable y juvenil ha popularizado el uso de colágeno como suplemento en los últimos años. Sin embargo, la evidencia científica que respalda su eficacia en la lucha contra el envejecimiento es aún limitada. A pesar de su creciente demanda, los especialistas advierten que los beneficios tangibles para la salud y la apariencia de la piel no están suficientemente comprobados.

El colágeno, la proteína más abundante en el organismo humano, juega un papel fundamental en la estructura de la piel, los huesos y las articulaciones. A medida que envejecemos, especialmente entre los 25 y 30 años, el cuerpo pierde aproximadamente un 1% de colágeno por año, un proceso que se ve acelerado por factores como la exposición al sol, la alimentación y el estrés, según afirman expertos en el tema.

Algunas personas han compartido sus experiencias tras comenzar a suplementarse con colágeno. Kimberlie Smith, de 33 años, utiliza colágeno marino y asegura que ha notado mejoras en la luminosidad de su piel. Por otro lado, Ali Watson, neuroanestesista de 46 años, ha consumido colágeno en polvo pero no ha observado grandes cambios en sus articulaciones, aunque sí en el aspecto de su cabello y uñas. A pesar de los costos significativos de estos suplementos, ambos testimonios resaltan la subjetividad de los resultados, lo que invita a ser cautelosos ante las promesas de estos productos.