En ocasiones, es inevitable que los empleados deban asumir tareas que no resultan de su agrado. Esta realidad plantea un desafío para los líderes, quienes a menudo dependen del entusiasmo y compromiso de aquellos que no se ofrecieron voluntariamente para realizar dichas asignaciones. Sin embargo, investigaciones recientes indican que el verdadero factor determinante en la aceptación de estas tareas radica en la percepción de elección.

Los resultados de un experimento revelan que los trabajadores muestran una mayor disposición a aceptar tareas cuando sienten que poseen alguna forma de opción. En el estudio, a un grupo de participantes se les pidió evaluar dos marcas desconocidas, y una semana después se les comunicó que actuarían como vendedores de una de ellas. Aunque la asignación final fue aleatoria, algunos fueron informados de que habían elegido previamente, lo que llevó a una valoración más positiva de la marca asignada en comparación con aquellos que recibieron la asignación sin la ilusión de elección.

Además, la naturaleza del resultado también influye en la aceptación. En otro experimento, se informó a algunos participantes que su asignación era definitiva, mientras que a otros se les dijo que era provisional. Los que creían que su asignación era inalterable mostraron una mayor valoración hacia la marca que se les había asignado, en comparación con aquellos que pensaban que podían cambiarla. Esto sugiere que la legitimidad del proceso de asignación y la percepción de justicia son fundamentales para la aceptación de tareas no deseadas. Por lo tanto, los líderes deben reflexionar sobre cómo pueden estructurar estas asignaciones para maximizar el compromiso de sus equipos.