Keith Thomas, un hombre de Massapequa, Nueva York, volvió a sentir el pelaje de su perro seis años después de sufrir una lesión medular durante una inmersión. El avance fue posible mediante un sistema experimental de electrodos implantados en el cerebro y la médula espinal, desarrollado por investigadores del Feinstein Institutes for Medical Research, el área de investigación de la red de salud Northwell Health.
Thomas sufrió el accidente en 2020. La lesión le provocó cuadriplejia y le impidió mover o percibir prácticamente cualquier parte del cuerpo por debajo del cuello. Un año después aceptó participar en un ensayo clínico de largo plazo y se convirtió en el primer paciente en probar una interfaz cerebro-ordenador destinada a recuperar algunas de esas funciones.
En 2023, los médicos le implantaron cinco matrices de microelectrodos: dos en la corteza motora primaria, vinculada con el movimiento voluntario, y tres en la corteza somatosensorial, que procesa el tacto. El procedimiento fue presentado por el equipo como el primer “doble bypass neural”. El sistema interpreta las señales cerebrales relacionadas con la intención de mover los brazos y las envía directamente a las extremidades para activar el movimiento. Al mismo tiempo, sensores de presión ubicados en la mano, los dedos y el pulgar detectan el contacto con los objetos y transmiten esa información de regreso al cerebro, lo que permitió que Thomas recuperara la percepción del tacto en una experiencia que incluyó el pelaje de su perro.



