El interés por mejorar la salud y prolongar la calidad de vida ha llevado a muchas personas en la etapa de la adultez mayor a explorar nuevas estrategias. La nutricionista Carolina Sosky, reconocida por su labor en divulgación científica y con una amplia presencia en redes sociales, destaca que el biohacking ha emergido como una propuesta innovadora para la generación silver. Esta metodología combina mediciones personalizadas con fundamentos científicos para transformar los hábitos diarios.

Este fenómeno se ha visto potenciado por el acceso a tecnologías avanzadas y herramientas de análisis que permiten un seguimiento preciso de indicadores de salud como la glucemia y el perfil lipídico. De esta manera, se redefine la perspectiva sobre la longevidad y el bienestar en la región latinoamericana.

Sosky define el biohacking desde la nutrición como la implementación consciente de estrategias alimentarias y de estilo de vida que buscan optimizar funciones del organismo. Esto incluye aspectos como el metabolismo y el rendimiento cognitivo, siempre con un enfoque en la personalización de los tratamientos. Si bien se reconocen los beneficios de este enfoque, también se alerta sobre el riesgo de simplificar el concepto, transformándolo en una promesa comercial carente de sustento científico. Así, la clave radica en la medición sistemática y en el seguimiento individualizado de cada persona, evitando fórmulas universales y fomentando la experimentación controlada.