Un reciente estudio de la Universidad de Sevilla ofrece una nueva perspectiva sobre la psicosis y la esquizofrenia, dos trastornos que, a lo largo del tiempo, se han asociado a un deterioro progresivo. Sin embargo, los hallazgos sugieren que su evolución puede ser más variada de lo que se pensaba, abriendo la puerta a tratamientos más específicos y efectivos.
Publicada en la prestigiosa revista British Journal of Psychiatry, la investigación revela que la evolución cerebral de estos trastornos no sigue un patrón homogéneo. En muchos casos, la intervención temprana puede ayudar a frenar cambios estructurales en el cerebro y promover una mejor recuperación funcional en los pacientes. Esto desafía la concepción tradicional de la psicosis como un proceso rígido y sugiere la necesidad de enfoques más individualizados en el tratamiento.
Dirigida por Claudio Alemán Morillo y Rafael Romero García en el Laboratorio de Neuroimagen y Redes Cerebrales, la investigación analizó a 357 personas diagnosticadas con esquizofrenia y 195 individuos sanos a través de resonancias magnéticas. Los resultados mostraron una notable diversidad en la evolución del trastorno, donde algunos pacientes experimentaron cambios más significativos en las etapas iniciales, mientras que otros mostraron estabilidad o mejoras notables gracias al tratamiento. Para medir esta diversidad, se implementó un método innovador que compara el volumen de diferentes áreas cerebrales de cada paciente con el de una población sana, similar a las cartillas de crecimiento infantil.



